Afrodisíacos

Afrodisíacos y Sexualidad


Desde la antigüedad el hombre ha buscado, a modo de piedra filosofal un brebaje que le facilite incrementar su capacidad sexual, aumente su deseo y corrija sus posibles deficiencias eróticas.

No menos se ha investigado en la búsqueda de `pócimas y filtros amorosos que permitieran seducir sin esfuerzo a la dama o doncel elegido, algo que previniera el dolor del amor imposible.

Pero hasta hora esa pesquisa ha sido en vano .Ni el cuerno de rinoceronte que casi ha llevado a su exterminio, ni las ostras, ni la pimienta con canela han demostrado ser eficaces.

Algunos compuestos más estrambóticos como el macerado de testículo de tigre o los bebedizos a base de sangre menstrual u orina de yegua embarazada se han usado hasta la saciedad sin claros beneficios, pese al esfuerzo necesario para ingerirlos.

De la misma manera se ha atribuido a alimentos más comunes ciertas propiedades estimulantes, encontrándose entre estos el tomate, espárragos, lentejas, garbanzos y casi todas las especias.

No obstante no existe el afrodisíaco ideal, que sería aquel que permitiera incrementar el deseo y mejorar la respuesta sexual sin afectar otras funciones del organismo.

Determinados productos químicos pueden mejorar aspectos concretos de la respuesta sexual de una persona, como por ejemplo la yohimbina, un alcaloide obtenido de un árbol africano que estimula centros nerviosos relacionados con la erección, pudiendo mejorar la misma en ciertos casos.

Lo que no se sabe es si la mejoría obtenida se debe a la acción directa de la yohimbina  o a la fe depositada en la sustancia  por parte del sujeto afectado por el problema. Si se ha demostrado que la yohimbina no aumenta el deseo o la erección en hombres sanos…

Es habitual la presencia, en distinta publicaciones, de anuncios prometiendo que tal o cual sustancia elevarán al infinito nuestra capacidad sexual.

En un trabajo realizado por el Instituto de Investigación sexual de la Universidad de Hamburgo, que estudió 216 productos supuestamente afrodisíacos existentes en comercios alemanes, puso de manifiesto que ninguno de ellos tenía principio activo en cantidad suficiente como para producir cambios fisiológicos en el organismo.

Claro, esto no significa que no resulten efectivos, dado que una buena dosis de “fe” en el producto puede elevar la sexualidad a cotas inimaginables.

Referencia : Manual de Sexología y Terapia Sexual, Francisco Cabello Santamaría, Editorial Síntesis. 2010.