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¿Cómo mejorar la sexualidad? Orgasmo y yoga


Sin duda la práctica del yoga mejora la sexualidad mediante la conciencia corporal, el aumento de la flexibilidad, la concentración y el enfoque durante la práctica sexual.

Ser capaz de moverse a nuevas posiciones ayuda a la mujer a descubrir aquellos matices sutiles que promueven sus propias capacidades orgásmicas.

Un sutil cambio en el ángulo de penetración puede hacer una diferencia orgásmica importante: sobre todo si se está explorando el orgasmo vaginal o punto G.

El aumento de la conciencia del cuerpo tanto interior como exterior viene con la práctica activa del yoga, usando la mente para comprender, ver, el enfoque y relajarse en las asanas (sánscrito posiciones o posturas en el yoga) aporta una comprensión de lo que son capaces nuestros cuerpos de hacer y lo que nuestra mente nos dice que que puede o no hacer.

Las prácticas de respiración que acompañan a la práctica del yoga aumenta el proceso de toma de conciencia y surgen naturalmente cuando nos encontramos en el ámbito de la sexualidad.

El yoga es una forma de meditación activa, al igual que la meditación, la atención consciente cultivada durante la actividad de yoga trae consigo un sentido de conciencia en otras áreas de nuestra vida.

Esto se traduce en la sexualidad promoviendo una conexión profunda, mayor intimidad y la práctica sexual con los ojos abiertos…

Una mente aguda y una respuesta corporal saludable promueve conexiones neuronales que son necesarias para una profunda experiencia orgásmica. Estas dos funciones en sintonía cuerpo-mente conduce a una capacidad cada vez mayor, no solo en el orgasmo sino para pasar a una respuesta orgásmica múltiple, la posición del yoga Yab-Yum se basa en que los amantes están en la posición de loto, con la mujer sentada sobre el hombre, frente a él, con las piernas alrededor de su cintura.

Es una posición suprema del yoga tántrico, pues, alinea los chakras de ambos, la penetración es profunda, lenta, de fácil movimiento, el contacto visual es total y abrazando la pareja. Son las señas de identidad de esta posición.

Cualquier posición que permita el movimiento creativo de ambos, que facilite el movimiento de la energía sexual a través de los cuerpos se puede mantener y crea una oportunidad para meditar o hacer ejercicios sexuales, se puede considerar un asana yoga.

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