DESEO

¿De dónde viene la potencia del deseo?


“El nacimiento del deseo ¿sucede a los dramas de la primera infancia y luego de la adolescencia? Para los adultos , que ya han doblado esos dos cabos-el del complejo de edipo y luego él de la pubertad-, la palabra deseo tiene sobre todo el sentido de una atracción sexual. Y otras formas de deseo, realizadas en la creación, el trabajo, los vínculo sociales o solamente en la palabra, consideran sublimaciones, o bien formas de represión o hasta perversiones de una atracción que habría sido originariamente erótica. ¡Craso error! Pues el movimiento del deseo se impone al mismo tiempo que la existencia del sujeto , y solo más tarde encuentra un alivio contingente y provisional en lo que se entiende por normatividad “genital”.”

“Hasta es poco decir que el deseo es inconsciente, mejor sería hablar de una aphanisis del sujeto a la hora del deseo, para ser aún más precisos , diríamos que se trata de una suerte de conocimiento primitivo de la muerte, una abolición de sí en el corazón del deseo que-durante toda la vida- no cesa de impulsarla hacia delante tomándola por su medio . Esa fuerza inexorable es el destino, potencia que no es de antes ni de después sino perpetuo medio. Antes, es el lugar en que el sujeto ha sido esperado, pero del que exilia. Después, es la realización alucinadora del deseo gracias a lo cual procura reunirse. En el intervalo, hay que atravesar ese lugar de abolición de sí de un deseo siempre ya naciente.”

“Estas tres fuerzas del destino son las Moiras, las tres parcas, con la diferencia de que la tercera-la que corta el hilo del destino- no se encuentra al final , sino en pleno centro: en el corazón de su deseo, el sujeto se impersonaliza, se automatiza más allá de su voluntad. Freud descubrió, al mismo tiempo que el automatismo de repetición, ese vínculo de la muerte con el deseo. Esa potencia aniquiladora representa el corazón del deso el ” sombrío precursor” de la pulsión de muerte, para parafrasear lo que escribió Deleuze refiriéndose a la repetición.”

Referencia: ¿Qué quiere decir hacer el amor?, Gerard Pommier, Capitulo 6.Editorial Paidós, 2012