femenino

El discurso erótico feminista


El discurso erótico femenino. ¿Existe realmente? Creo poder afirmar que sí, contra lo que pudiera pensarse, en ciertos planteamientos de la teoría feminista francesa -muy orientados hacia el cuerpo femenino como instrumento de escritura- a pesar de sus innegables contribuciones para el estudio de la escritura femenina, no son de utilidad concluyente para enfocar el erotismo femenino como campo específico.

Héléne Cixous y Luce Irigaray basan algunas de sus propuestas teóricas en las características específicas del cuerpo de las mujeres. Cixous afirma que la escritura es la del cuerpo, y por lo tanto una mujer no podría escribir como un hombre; los textos escritos por mujeres están en lucha contra la lógica falo céntrico dominante.

Sin embargo, de los escritos de Cixous se desprende que finalmente lo que cuenta en la escritura no es el sexo biológico, sino algo así como el estilo, de manera que el hecho de que una obra aparezca con un nombre de mujer no significa necesariamente que se trate de una escritura femenina, y lo contrario también puede ocurrir. Estas ideas -como se ve- problematizan la relación directa entre género y escritura en general, pero no tocan el tema del erotismo.

Luce Irigaray también propone un isomorfismo entre los genitales (masculinos y femeninos) y los respectivos discursos. Llama la atención sobre el placer autoerótico de la vulva, en la cual “los dos labios que se besan continuamente” hacen que este órgano esté completo, sin necesidad de la intervención del pene. A partir de aquí, argumenta que un discurso alternativo en el cual la voz dominante sea la de la mujer debe emanar de la vulva, no del pene.

En ambas autoras francesas se trata, ante todo, de volver a situar la diferencia sexual en el nivel del texto, des-construyendo la represión de lo femenino en todos los sistemas de representación en los que lo Otro (generalmente la mujer) ha sido reducido a lo “mismo” (es decir, lo masculino).

Tanto Cixous como Irigaray conciben la escritura desde el cuerpo, pero sus teorías plantean problemas serios y se mantienen en un nivel de idealización muy alto, que hace muy difícil cualquier enfoque directo de los textos literarios sobre el erotismo femenino.

Referencia: Extracto: Raquel Gutiérrez Estupiñán, Escritura femenina y erotismo.

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