El amor: Octavio Paz I


Amor

Tanto Paz, como Ortega y Gasset, Rougemont, y Stendhal son herederos de la teoría platónica del amor. Desde luego que más son las semejanzas entre ellos que las diferencias. Todos los autores mencionados coinciden con Platón en afirmar que el amor es una búsqueda de belleza y perfección. Están de acuerdo cuando dicen que el amor es una concentración en una persona determinada que acapara toda nuestra atención y entusiasmo.

Octavio Paz señala, en el apéndice a El Laberinto de la Soledad, que el amor es la respuesta a la soledad; que sólo el amor posibilita la comunicación y que ésta desde luego anula la soledad; la alienación en la que nos hallamos.

El hombre es nostalgia y búsqueda de comunión.
Por eso cada vez que se siente a sí mismo se siente como carencia de otro, como soledad (…) La plenitud, la reunión que es reposo y dicha, concordia con el mundo, nos esperan al fin del laberinto de la soledad.
(Paz, El Laberinto de la Soledad, pp. 211-212)

Todos los autores mencionados caracterizan el verdadero amor como la experiencia existencial más gratificante del ser humano. Ortega y Gasset la compara incluso con la experiencia mística. Desde Platón hasta Paz los estudiosos del amor han coincidido en asociar a éste con el sufrimiento:

L’amour heureux n’a pas d’histoire. Il n’est de roman que de l’amour mortel, c’est -à-dire de l’amour menacé et condamme par la vie même. Ce qui exalte le lyrisme occidental, ce n’est pas le plaisir des sens, ni la paix féconde du couple. C’est moins l’amour comblé que la passion d’amour. Et passion signifie soufrance. Voilà le fait fondamental.
(Rougemont, ob.cit., pp. 11-12)

Octavio Paz también caracteriza al amor -así como al erotismo- como una experiencia dialéctica; positiva y negativa: “Creación y destrucción se funden en el acto amoroso; y durante una fracción de segundo el hombre entrevé un estado más perfecto” (El Laberinto…, p. 213).

El amor en Platón es un delirio, también un demonio, hijo de la Riqueza y de la Pobreza y por eso nunca satisfecho. Paz hace suya esta reflexión también y dice: ‘’Como hijo de Pobreza, busca la riqueza; como hijo de Abundancia, reparte bienes. Es el deseante que pide, el deseado que da”. (La llama doble, p. 42).

Amar no es acto pasivo; es ”actuar hacia lo amado”, como dice Ortega y Gasset y como de otro modo lo dice también Octavio Paz, y como antes ya lo dijo Platón.

El amor no es bello; pero desea la belleza, la perfección. El amor busca lo bello.

El amor para Platón, según Octavio Paz, es “una aventura solitaria”; Paz compara la posición platónica con la de un Don Juan filosófico porque está en constante búsqueda de la belleza. Este amor a la belleza va unido al deseo de inmortalidad y éste al ansia de trascender en nuestro ser. Ortega y Gasset define bien el amor como: “un estar ontológicamente con el amado, fiel al destino de éste, sea lo que sea”. (Paz, ob. cit. p. 31).

El Amor según Platón, es un intermediario entre el saber y la ignorancia, porque el amor busca siempre la belleza, las cosas bellas y la belleza como absoluto. La sabiduría es también bella; por eso el amor la busca:

La sagesse en effect est évidemment parmi les plus belles choses, et c’est au beau qu’ Amour rapporte son amour; d’où il suit que, forcement, Amour est philosophe, et, étant philosophe, qu’il est intermédiare entre le savant ét l’ignorance.
(Platón, Le Banquet, p.111)”

Referencia: La llama doble y Carta de creencia: Correspondencias. María Elvira Luna Escudero-Alie, Howard University, Washington DC , The Johns Hopkins University/SAIS, Literature_courses@yahoo.com– http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/o_paz.html

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