El amor

El amor: Octavio Paz IV


A diferencia de Platón, Paz dice que el amor es un fin en sí mismo- pero también dice que es una respuesta a la soledad y por lo tanto: un medio, que el amor no busca nada. Platón afirma que el amor siempre está buscando la belleza: ‘’El amor no busca nada más allá de sí mismo. Es una atracción por un alma y un cuerpo; no una idea: una persona.” (Paz, ob. cit. p. 210).

El fuego original es la sexualidad, la cual alimenta a la doble llama: el amor y el erotismo. El amor mediante el cuerpo, es erotismo y a través de él se comunica con “las fuerzas más vastas y ocultas de la vida”. (Paz, ob. cit. p. 207). El erotismo representa el momento culminante del cuerpo y también la pérdida de ese cuerpo porque la unión erótica es una comunión donde se pierde la identidad, dice Paz. Sin embargo, la comunión es un encuentro que nos salva de la soledad, que nos orienta ónticamente; somos en el otro. El erotismo nos permite trascender la soledad por un instante, el amor lo hace por momentos más largos e intensos; “el mundo cambia si dos se miran y se reconocen, amar es desnudarse de los nombres…” dice Paz en : “Piedra de Sol”.

Aunque el amor no puede vencer a la muerte porque ésta es invencible, la integra a la vida. Es decir, el amor ordena el mundo; cada cosa va al lugar que le corresponde; la vida debe aceptar su correlato oscuro; la muerte: “El amor es un regreso a la muerte, al lugar de reunión. La muerte es la madre universal”. (Paz, ob. cit. p. 145).

Paz afirma que la historia del amor incluye también la historia de un género literario o la historia de “las diversas imágenes del amor que nos han dado los poetas y los novelistas”. (Paz, ob. cit. p. 136).

Según Cirlot: “El mismo acto de amor en lo biológico, expresa ese anhelo de morir en lo anhelado, de disolverse en lo disuelto”. (Cirlot, Diccionario de Símbolos, p. 66).

El amor implica la vida en su totalidad y entonces, también abarca la muerte. Si la historia del amor es también la historia de la literatura del amor, ésta a su vez será la historia de cómo el ser humano se ha ido enfrentando a la vida y a la muerte; la historia de la evolución del pensamiento sobre la vida y sobre la muerte; sobre el amor: experiencia telúrica que permite aflorar lo mejor de nosotros mismos y nos enfrenta al misterio de la muerte como a una continuación necesaria de la vida. Vivimos la plenitud de la vida cuando podemos gozar del “instante” que nos depara el amor; “nuestra ración del paraíso”. El instante es finito como todas nuestras experiencias; ésta aprehensión del instante nos prepara también para la muerte.

Lo que Octavio Paz dice sobre la poesía también podría decirlo sobre el amor:

“La poesía está enamorada del instante y quiere revivirlo en un poema; lo aparta de la sucesión y lo convierte en presente fijo”.
(del Discurso de Octavio Paz al recibir el Premio Nobel, pp. 50-51).

Ortega y Gasset también vincula el amor con el dolor y con la muerte:

Pero no es menos cierto que el amor es a veces triste como la muerte, tormento soberano y mortal. Es más: el verdadero amor se percibe mejor a sí mismo y, por decirlo así, se mide y calcula a sí propio en el dolor y sufrimiento de que es capaz. (Paz, ob. cit. p. 16).

El amor, como señalara Platón por primera vez, es un eterno insatisfecho. Esta insatisfacción no nos instala en la pasividad sino lo contrario, nos lanza al mundo de la actividad. Ortega y Gasset lo dijo claramente: “En el amar abandonamos la quietud y asiento dentro de nosotros, y emigramos virtualmente hacia el objeto. Y este constante estar emigrando es estar amando”. (Paz, ob. cit. p. 17).

El amor es una fuerza poderosa que nos enfrenta a la vida y a la muerte, que nos urge a conquistar instantes de maravilla donde el tiempo vivido sea tan intenso y perfecto que nos haga creer que la eternidad existe y que la comunión; el encuentro existencial con el otro son posibles.

Según todos los autores mencionados, el amor comienza súbitamente. Platón lo llamó delirio, Ortega y Gasset dice: “(…) podríamos decir que el amor no es disparo, sino una emanación continuada, una irradiación psíquica que del amante va a lo amado. No es un golpe único sino una corriente”. (Ortega y Gasset, Estudios sobre el amor, p. 18).

Platón insiste en que el amor es una búsqueda perenne, un afán de perfeccionamiento. Amar es desear que alguien persevere en su ser; que sea, que exista, “no admitir, en lo que depende de uno, la posibilidad de un universo donde aquel universo esté ausente” (Ortega y Gasset, ob. cit. p. 20).

Ortega y Gasset, a diferencia de Paz, considera que el amor no es la experiencia más íntima que podemos vivenciar. Ortega y Gasset opina que es el “sentimiento metafísico” o nuestra impresión última del Universo la experiencia más íntima que podemos tener. Una diferencia que Ortega y Gasset postula entre el erotismo y el amor es que, el erotismo implica atracción y el amor incluye además de atracción, interés hacia la persona que nos atrae. “Este interés es el amor, que actúa sobre las innumerables atracciones sentidas, eliminando la mayor parte y fijándose sólo en alguna”. (Ortega y Gasset, ob. cit. p. 73).

El amor tiende a la exclusividad porque es elección. El erotismo, como dice Paz: “es aceptación” y no necesita ser exclusivo. El amor en tanto exclusividad implica como correlato lógico la fidelidad, el erotismo sólo es fiel en cada encuentro erótico, o dicho de otra manera; sólo es fiel a sí mismo. El amor es anhelo de “engendrar en la belleza”, de trascender, como dijera Platón.

Para Paz el amor no persigue ninguna trascendencia, porque “principia y acaba en sí mismo” (Paz, ob, cit. p. 210). El amor en Paz es un fin en sí mismo y no un camino de perfección como en Platón y en Ortega y Gasset.

Paz asocia también el amor con el sacrificio y en esto coincide con todos los autores mencionados. El amor en Paz y en Ortega y Gasset es siempre subversivo y a la vez creador. El amor se lanza cual toro ciego contra todo lo establecido en pos de un instante de maravilla; de “nuestra ración de paraíso”.

Referencia: La llama doble y Carta de creencia: Correspondencias. María Elvira Luna Escudero-Alie, Howard University, Washington DC , The Johns Hopkins University/SAIS, Literature_courses@yahoo.com. http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/o_paz.html