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El cuerpo erótico


Spinoza decía “No sabemos lo que puede un cuerpo”. Esta conocida frase es para Deleuze una provocación, porque los filósofos hablaban de la conciencia, de la voluntad y de las mil maneras de dominar el cuerpo y las pasiones, cuando no sabemos lo que puede un cuerpo. Luego vinieron Nietzche y Freud que se dedicaron con pasión a poner al cuerpo en el centro de sus teorías. Aquí y ahora me parece innecesario volver a plantear obviedades como la de que el cuerpo no nace erógeno.

Sin embargo quiero partir de tres puntualizaciones: 1. Cuerpo no es soma, desde la perspectiva psicoanalítica. 2. Sexo no es erotismo. Los animales tienen y actúan el sexo (¡pregúntenle a los conejos!). 3. El sexo es instintivo; el erotismo es pulsional. El erotismo aloja el sexo (…) Las llamadas zonas de intercambio son casi inevitablemente erógenas (…) para el Psicoanálisis, el cuerpo es un medio de conocimiento.

Dice Freud en La conquista del fuego: “el hombre primordial, obligado a conocer el mundo exterior con la ayuda de sus propias sensaciones y circunstancias corporales.”

Una serie de comprobaciones fundamentan la importancia del contacto: la vital necesidad del contacto más allá de la alimentación y de los cuidados…La piel, tan importante como la boca, es un medio primario de comunicación y al mismo tiempo una superficie de inscripción de las huellas que los otros dejan, tiene seis funciones: – Pantalla de protección anti-estímulos – De individuación, por la producción del sentimiento de sentirse único; – La inter-sensorialidad (la piel permite que se conecten entre sí las sensaciones diversas, que resaltan sobre un fondo sensible táctil); – De sostén de la excitación sexual porque sobre la superficie se distribuyen las zonas erógenas; – De recarga libidinal por el efecto de las huellas sensoriales táctiles.

El tacto y el oído son los primeros sentidos que se desarrollan. El tacto es el único órgano que recubre todo el cuerpo y que contiene diferentes receptores (calo, frío, presión, dolor); es el único sentido reflexivo.

Decía P. Valéry, “Lo más profundo del hombre es la piel.”

Extracto de : El cuerpo erótico y su envoltura. Demarcaciones. Alberto Marani. Colegio de Psicoanalistas, 19 de marzo de 2009.

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