El tantra

El Tantra es más que retardar la eyaculación


Aunque hasta hace unos años el sexo tántrico era un desconocido para gran parte de la población, hoy en día es un concepto al que todos nos hemos acostumbrado.

Para muchos el sexo tántrico es “eso de retardar la eyaculación”, aunque en realidad no saben ni de dónde viene esta corriente ni hacia dónde va.

Para las antiguas filosofías el sexo era mucho más que un acto satisfactorio o un acto reproductivo, para las filosofías orientales el sexo es otra de las vías que tiene el ser humano para conocerse mejor y expandir su conciencia.

En realidad el Tantra se extiende a muchos aspectos de nuestra vida diaria, no se centra únicamente en el sexo. El Tantra busca una unión entre el cuerpo y el espíritu, y el sexo no es más que una de las formas de conseguir esa unión.

De unos años a esta parte el estrés y el ritmo de vida que llevamos, siempre corriendo de un lado para otro y sin tiempo para dedicarnos a nosotros mismos ni para dedicarlo a los demás, ha hecho que cada vez exista más gente interesada en conocer técnicas milenarias que puedan ayudarles a serenar su ritmo de vida, a conocerse a sí mismos y a apreciar el valor de las cosas que verdaderamente importan.

Es precisamente ese mayor interés en una vida más sosegada y tranquila el que ha dado lugar a un auge en occidente de técnicas y filosofías que se aplican con éxito desde hace cientos de años en Asia, como ocurre con el Tantra y el Yoga entre otras.

Así poco a poco los que se han interesado por el sexo tántrico han descubierto que estas técnicas sirven para mucho más que para retrasar la eyaculación y es que el Tantra puede reportar muchos otros beneficios a nivel físico y psíquico.

M.J

 

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