Tantrismo

El tantrismo: el elemento sexual en sus textos.


Desde hace más de un milenio el tantrismo se ha constituido como un elemento esencial de la vida religiosa y del pensamiento filosófico de la India. No es posible negar el elemento sexual implícito en sus textos y su contribución al re-descubrimiento del deseo y de la pasión en el mundo indio.

De hecho el sexo (erotismo) esta presente en el tantrismo de un modo bastante significativo. Negarlo significa de algún modo repetir lo que la India, o mejor dicho,una parte importante de la civilización india ya ha hecho por lo menos en dos ocasiones distintas.

La primera negación surgió muy tempranamente, acompañando al tantrismo en toda su larga historia, y tomo la forma del la edulcoración del tantrismo por parte del establishment brahmánico.

Al ser el tantrismo demasiado importante y al estar demasiado enraizado en la realidad india, el mundo brahmánico, fiel a su antigua estrategia de englobar antes que de rechazar, procedió a una obra sistemática de depuración del tantrismo a través de su “espiritualización”.

Los textos no se toman al pie de la letra: cuando de habla de coito se entiende la unión con la divinidad o bien con una shakti interior, embriagarse con bebidas alcohólicas es dejarse elevar por el éxtasis de la devoción, la frecuentación nocturna a los cementerio es en realidad la ascesis mesurada de quien no se doblega a los halagos del mundo.

Así poco a poco, como nacen las grandes corrientes del tantrismo “desinfectado”o vedantizado, presentes todavía hoy en día, sobre todo en el norte de la India, en particular con los cultos de Shrividya y Tripurarahasya, por ejemplo, está lejos de ser considerado un texto tántrico.

El segundo intento de depuración se llevo a cabo en tiempos recientes, cuando la ideología de los dominadores ingleses enseñó a los indios avergonzarse de su tantrismo, reenlazando con la línea del descrédito que siempre ha acompañado al tantrismo en los ambientes brahmánicos ortodoxos.

En particular, se exponen al escarnio público el desenfreno sexual y la magia negra, presentados capciosamente como los elementos identificadores del universo tántrico. Esto hizo que en el siglo XIX se compusieran tantras nuevos, mucho más suaves e integrados, haciéndolos pasar por antiguos (Mahanirvana-Tantra), o que en particular, en ambientes vishnuitas, desde siempre más preparados que los shivaítas por no acentuar las distancias de sus escrituras reveladas (la de la escuela tántrica del Pañcaratra) con los Vedas, se prefiriera sistemáticamente aplicarles la denominación anodina de samhita, “colecciones”, antes que el inquietante tantra.

Para un fenómeno religioso, pero también social y cultural, amplio y acusadamente variado como el tantrismo, sería válida una imagen que aparece frecuentemente en los textos jainistas, la de un elefante y unos ciegos que lo rodean curiosos: cada uno cree haberse hecho una idea precisa de lo que tiene delante y lo identifica con la trompa, con una pata, con una oreja.

El Tantra, La tradición Indú, André Padoux: director honorario de investigación CNRS, es uno de los indianistas europeos más reconocidos del mundo. Es autor de la aclamada obra Vac.

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