erotismo

Ensayo sobre erotismo y pornografía II


Hola, os acerco unos párrafos interesantes para poder pensar la pornografía, lo erótico y el amor:

“Toda erótica reclama el placer pero también evadir lo infamante del dolor producto del idealismo del amor. En este sentido, y en el rechazo que constituye el idealismo neurotizante y enfermo del amor romántico, es que este libro está atravesado por figuras que encarnan un ideario de insumisión individual desde el cuerpo y el deseo, desde el siglo XVII al presente: epicúreos, libertinos, dandis, beatniks y playboys, así como filósofos y artistas libertarios inmersos en el linaje contracultural de mayo del 68, sus derivas o pornostars intelectuales nacidas en California: René Schérer, Michel Onfray o Sasha Grey, en orden. Pero también es, y sobre todo, el placer y el erotismo en situación, sea en la tradición literaria rioplatense, aquí desmadrado en clave violenta, desde el indigenismo transexual (zambos, mestizos y mulatos) de las Indias que va de suyo con el dandismo neobarroco de los “liberales” criollos de América Latina, cual Sarmiento, hasta el ocio y las vacaciones como cartografía posible de cultivo de sí, sin dejar de lado el sentido de la celebración en el brindis, el vino y el placer en movimiento de Arístipo de Cirene y el epicureísmo latino: lo prostibular, los perfumes y la biblioteca por igual.”

“Lo erótico y lo pornográfico son discursos del conocimiento prohibido y de la prostitución: eros, pulsión de vida; porné, puta, en griego. El vitalista y la femme fatale, el cerdo en su piara de mierda y alimento, a la vez que el refinamiento sádico de la diva lasciva. Es el concepto que talla sobre el cuerpo, la fisiología, los territorios afirmados con voluptuosidad, desde las Venus esculpidas en la antigüedad a los sofisticados falos de plástico de la industria de cine condicionado del presente.”

“Estos ensayos permiten delimitar un trasfondo de lazos que no pueden quitarse con facilidad: a una ética hedonista (donde el placer es propiciado así como la ausencia de dolor) le corresponde una política libertaria (donde la crítica a la autoridad y el elogio de la autarquía es un elemento nodal): el órgano indicado, culo, tetas, clítoris, pene, boca, lengua, pezón, la piel, en el fondo, y su elogio como superficie iluminada. Todo cuerpo emancipado es una  punta de lanza.

Poco sentido tiene distinguir lo erótico de  lo pornográfico, en el primer caso, será lo elusivo; en el segundo, lo exhibido al detalle, del plano velado al plano quirúrgico. Sin embargo, la filosofía, la literatura, el cine y el arte que en estos textos se piensan permite ese encuentro como festejo. La curva pornográfica, como diría el ensayista Christian Ferrer, es patrimonio de lo libertario, desde la exaltación de la camaradería amorosa del anarquismo individualista de Emile Armand hasta formas que resisten el código externo coercitivo: el contrato libertino, la orgía, el onanismo, el sexo tarifado, la pansexualidad desbocada, el fetichismo.

La filosofía va hacia el vulgo y la plebe no para juzgar en ese sentido, sino para erotizar la diferencia, la carne y el impulso de perpetuación que se sabe perdido y, por ello, atravesado por los flujos, la sangre, el semen. Belleza de la pequeña muerte que quiere más vida.”

Referencia: http://www.encubierta.com/2014/07/hedonismo-libertario-ensayos-sobre-erotismo-y-pornografia-de-luis-diego-fernandez-innisfree/#.VKru4yuG-Ig

Inés Güell

Déjanos un comentario!