Erotikaland's Map

Erotikaland: ¿un Disneyworld (+18)?


¡Mira por dónde! Cuando por fin me había decidido a borrar “Brasil” de mi lista de destinos vacacionales pendientes, cae en mis manos de forma impertinente una noticia que, nuevamente, me obliga a aplazar mi viaje. ¿Os imagináis una versión Erótica de Disneyworld en el país de la samba, el carnaval y los minimalistas bikinis que hacen de las playas una pasarela de hormonas alteradas? Pues pronto existirá ese paraíso para goce y disfrute de los erotómanos y los perfiles más open mind. Se llamará Erotikaland, un parque temático de más de 150.000 metros cuadrados dedicados al erotismo más lúdico perpetrada por la siempre sorprendente mente humana. Será como ir a Eurodisney pero sin tus niños, con tu pareja (siempre que tenga más de 18 años, claro está) y dispuesto a compartir junto a 3000 personas una serie de atracciones de lo más original y excitantes (y no hablo de adrenalina, sino de testosterona).

Autos de choque con formas fálicas que harían la delicia de los seguidores de Freud, un tren fantasma erótico (que imagino que debe ser algo así como nuestro “tren de la bruja” pero cambiando lo siniestro por lo exótico de un casting de Playboy); una Playland con juegos eróticos (¿un chiquipark con una antología de perversas fantasías de lo más lúdico?), una piscina nudista, un museo erótico de lo más nutrido, un Cine 7-D (de aquellos que, además de la imagen tridimensional, agitan las butacas, modifican la temperatura o acompañan con aromas las escenas contempladas, como si estuvieses dentro de la pantalla)… Todo esto forma parte de la oferta diseñada para este macroespacio, cuya inauguración está prevista (¡ya es mala suerte!) en 2018. Una pena, porque visto el ambiente tórrido que se generará en ese entorno tan entretenido, han añadido a todo ello un hotel por días o por horas en los que apagar más de un subidón, así que se promete de lo más divertido el ajetreo en pasillos, habitaciones y las largas colas ante la recepción. Parece que todo está ultimado hasta el más mínimo detalle en la mente de su hacedor, el empresario Mauro Morata, que propone cobrar unos 100 dólares por entrada.

En fin… un ejemplo más del sexo que nos viene, de la transformación del erotismo en espectáculo más que en experiencia personal, como parte del show business de los clubes swingers y el sinfín de festivales eróticos que proliferan en nuestra actualidad. Extraña moral la de nuestros días, donde se condena la vivencia íntima de la sexualidad y uno se siente culpable a veces de algo tan saludable como un masaje tántrico… ¡mientras en las calles se desparrama el sexo por cada una de nuestras esquinas y en la mayoría de canales televisivos! Sin duda, me he perdido algún capítulo de “adaptación a los nuevos tiempos”, así que me iré al Erotikaland, a ver si alguien me pone al día. ¿Y entretanto? Brasil puede esperar.

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