masaje sensitivo

Experiencia del masaje sensitivo


“A comienzos de los años 60 en Estados Unidos, en el Instituto Esalen, en Big Sur, California, surgió la idea de concebir un masaje que pudiera conjugar el bienestar físico y el emocional. En este centro, fundado por Michael Murphy y Richard Price, nacieron y cobraron vida las terapias actuales que integran el cuerpo y la mente y que conforman el vasto universo de las terapias contemporáneas: Fritz Perls (creador de la psicología y terapia Guestalt), Abraham Maslow y Carl Rogers (Psicología Humanista) y Jacob Levy Moreno (Psicodrama)  y Alexander Lowen (Análisis Bioenergético).”

“Estos investigadores coincidieron en otorgar primacía a la experiencia sobre el análisis intelectual. Bernard Gunther y Molly Day, psicólogos que trabajaron en éste instituto, introdujeron una nueva manera de expresar el sentido del tacto, buscaban disminuir la acción de la palabra y estimular la toma de conciencia corporal. Crearon un método para liberar las tensiones y fijar la atención en los diferentes componentes del cuerpo, explorando las sensaciones y desarrollando la percepción.”

“El masaje elaborado en el Instituto Esalen se nutre de diferentes técnicas – como aquellas recibidas de los principios de las terapias occidentales y las técnicas tradicionales de las medicinas orientales- generando nuevos conceptos con la energía interior y el trabajo corporal, con el propósito de integrar la totalidad del cuerpo, enfocándose hacia los aspectos psicofísicos y emocionales de las personas, insistiendo sobretodo en la calidad del contacto.”

Señalan, que “por medio del contacto en el masaje se aumenta la conciencia corporal de la persona enfocando su atención en su bienestar, su experiencia sensorial y fundamentalmente en sus respuestas emocionales y físicas. Obteniendo de esta manera, una serie de beneficios que se pueden resumir en los que siguen: tienen de manera implícita los beneficios del tacto en sí mismo, porque incide de una forma eficaz sobre él y favorece una relajación profunda y placentera por la erotización difusa de la piel, haciendo posible la salida de la tensión reprimida consciente e inconsciente. Incide sobre el sistema nervioso vegetativo, que regula los estados de calma y reposo, y conlleva sentimientos de calidez, ternura y protección.”

Inés Güell

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