Fantasías sexuales


“Imaginad que tenéis una fantasía sexual que consideráis impropia, que os angustia y que querríais eliminar de vuestros indomables pensamientos. Puede ser un deseo homosexual, atracción por un familiar o imágenes masoquistas extremas que vuestros valores interpretan como incorrectas. Si os esforzáis en intensamente en intentar suprimir dicha fantasía, ¿ se quedara reverberando en vuestra cabeza reforzada por un efecto rebote? Esta es la profunda e interesantísima cuestión que está analizando experimentalmente Laura Sánchez Sánchez, sexóloga e investigadora de la Universidad de Almería.”

“Las fantasías sexuales son un campo de estudio fascinante. Unas veces de manera controlada y otras espontanea, algunas permitidas y otras inconfesables, por misteriosos procesos internos de nuestra mente emergen pensamientos sexuales que suelen despertar repentina excitación y en algunos casos turbación.”

“Los sexólogos las contemplan como un proceso natural y saludable asociado a una mejor satisfacción sexual. Las hay muy frecuentes como sentir urgencia de hacer el amor, visualizar las prácticas que más nos gustaría realizar, o a los dos minutos imaginarnos siendo infieles con un compañero de trabajo. Pero de entre la infinita diversidad de fantasías sexuales también encontramos tener relaciones con alguien del mismo sexo, ser dominado o sometido sexualmente, participar en una orgía, imaginar cómo sería en la cama la persona que tenemos frente a nosotros en el metro, observar o ser observado por desconocidos, tener sexo disfrazado de enfermera, payaso, adolescente o cualquier fetiche que nos estimule, y practicar desde las aventuras sexuales más comunes hasta las más grotescas.”

Analizar las fantasías sexuales es arduo complicado, pero algunos expertos opinan que son un factor clave en el desarrollo de la sexualidad (ya lo decía Freud en 1900, aunque algunos lo olvidad en pro de los sabios sexólogos modernos) y conocer nuestras fantasías es vital para comprendernos mejor, tanto a nivel individual como para discernir influencias biopsicologicas y culturales. En la mayor revisión bibliográfica científica hasta la fecha, publicada en 1995 por Laitenberg y Henning , se concluyó que el 95 por ciento de hombres y mujeres han tenido fantasías sexuales, que los hombres tienen más que las mujeres durante la masturbación pero no durante el coito, que con la edad el número de fantasías va disminuyendo, las personas con mas fantasías son las que más sexo tienen, que las escenas de dominancia y sumisión son muy frecuentes.

Referencia: La ciencia del sexo. Pere Estupinyá. Abril, 2013.