fetichistas

Fetichistas de pies a cabeza


Los fetichistas son una sociedad que prueba y experimenta constantemente y no se puede recurrir solo a experiencias de la infancia y adolescencia para explicar sus preferencias. Hay mucha literatura científica que sugiere que las primeras referencias de placer sexual pueden tener un impacto importante en el desarrollo de la sexualidad, y que el condicionamiento clásico pavloviano puede contribuir a reforzar qué consideramos erótico. ¡Y esto vale para todos! No solo para los fetichistas.

Sin duda el condicionamiento inicial en nuestra vida es importante en aspectos sexuales, pero lo es más todavía el condicionamiento pavloviano por repetición. Infinidad de estudios demuestran que aprender a masturbarse de una manera específica puede marcar para toda la vida, y que el tipo de prácticas y experiencias sexuales iniciales deja una huella, no necesariamente determinante, pero sí influyente.

Se constata que existe un periodo crítico en el desarrollo dela conducta sexual, asociado a los primeros deseos, masturbaciones, orgasmos o actos en pareja, que puede condicionar las preferencias de costumbres o características física en la elección de futuras parejas. El grado en que esto es más o menos flexible y si está detrás de algún fetichismo es algo que hasta la fecha ningún estudio científico ha establecido más allá de las especulaciones y casos anecdóticos.

Por tal, debemos saber que en nuestra especie los condicionamientos innatos quizá desempeñen un papel en lo más fundamental de nuestras preferencias sexuales, pero que después éstas son totalmente esculpidas por las experiencias, y que el concepto de fetichismo es muy amplio y hasta cierto punto una cuestión de grado.

La lógica de fondo es que, si por el motivo que sea, la exposición a algo o alguien nos provoca mayor deseo y placer, se puede generar una preferencia inconsciente que queramos repetir y que si va revirtiendo más placer a cada nueva exposición, en algunos casos puede quedarse en una simple preferencia, convertirse en un fetichismo sano o en uno obsesivo, lo cual es más complejo y sensible de tratar en este artículo.

Referencia:

Estupinyá, Pere, La ciencia del Sexo, Cpags.356-357, Editorial Debate, 2013

Déjanos un comentario!