intimidad

La búsqueda de la Intimidad


De todos los impulsos que motivan aventuras y fantasías eróticas – incluso aquellas que parecen ser de carácter completamente impersonal – ninguno es más fundamental y poderoso que el deseo de compenetrarse y tener intimidad con otro ser humano, aunque sea por un pequeño instante.

Para muchas personas el deseo de crear una conexión, incluso con una pareja casual o anónima es un motivador erótico. Por supuesto, también está el deseo del contacto piel con piel, de sentir el peso y el calor, de escuchar los sonidos y de saborear la vista del amante excitado – pero todos estos deseos que nos llevan a la mayor proximidad física posible también nos llevan a una proximidad emocional y espiritual que hace que aunque los amantes no tengan un afecto real, durante el acto sexual actúen como si lo tuviesen: besándose, acariciándose, entregándose el uno al otro, al menos parte del tiempo e incluso si no saben nada el uno del otro.

La motivación erótica de la intimidad está allí incluso para aquellos que pueden permanecer emocionalmente fríos cuando están sexualmente calientes pues compartir sus caprichos y excentricidades sexuales con otra persona es un acto audaz de autorrevelación. Las personas se sienten profundamente validadas cuando su pareja se deleita en su auto – expresión.

Es esta autorrevelación combinada con las respuestas positivas de nuestro amante que causan que reconozcamos una o más emociones de intimidad, ya sea antes, durante o después del sexo memorable: podemos sentir amor, ternura, afecto, conexión, unidad, admiración y aprecio por esa persona con la que compartimos nuestra intimidad, aunque sea anónima o casual y aunque esas sensaciones sólo duren lo que dure el acto, pero es un hecho innegable que son sentimientos que florecen en nuestro ser cuando nuestra energía sexual está en su punto más alto.

Por supuesto la intimidad no solamente tiene una connotación sexual al igual que todos los aspectos de nuestro ser, la  tiene múltiples dimensiones tanto física, como social, sexual, emocional, mental y espiritual.

Intimidad significa compartir totalmente y no necesariamente hay que tener sexo para tener esa compenetración con otra persona. En todos los masajes que realizo exploro y creo momentos de intimidad, Yo creo firmemente que en un masaje tántrico es imperativo la entrega, yo doy lo mejor de mí y creo un ambiente perfecto para que puedas entregarte a mis manos y lograr saciar el deseo de cercanía, intimidad y compenetración que todos tenemos dentro.

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