eyaculación

La eyaculación precoz


 En hombres de todos los niveles socioeconómicos la eyaculación precoz sigue siendo la más corriente de las disfunciones sexuales.

Según los estudios de Máster y Johnson el factor responsable de la prematuridad en la eyaculación serían ciertas condiciones de tensión que se dieron durante las primeras experiencias sexuales. La hipótesis que éstos autores plantean es que los primeros encuentros sexuales establecieron patrones de eyaculación rápida, y que, posteriormente estos patrones quedaron reforzados por experiencias similares, es una explicación interesante aunque no ha tenido valor estadístico.

Por otra parte, el el Dr. Pomeray plantea que el sujeto experimenta ansiedad a medida que alcanza altos niveles de excitación erótica, y esta ansiedad es la que podría desencadenar el orgasmo involuntario.

Lo que sí se sabe con mayor certeza es que la precocidad es en esencia una condición en la que el hombre es “incapaz de ejercer un control voluntario sobre su reflejo eyaculatorio, con el resultado de que una vez que está excitado sexualmente alcanza con mucha rapidez el orgasmo”.

Muchas de las definiciones consideran la precocidad en la eyaculación en función del tiempo que tarda un hombre en alcanzar la etapa de meseta en el llamado “ciclo de la respuesta sexual” y en ello radica el defecto de estas afirmaciones o definiciones que se pueden encontrar a cantidades en Internet.

Distorsionan el conocimiento y la información, pues la precocidad no admite una definición cuantitativa, porque la eyaculación precoz no se relaciona directamente con el tiempo, el aspecto esencial de la precocidad es la ausencia de control voluntario sobre el reflejo eyaculador independientemente del tiempo en que se dé; si se da luego de 2 o 5 impulsos o si ocurre antes o después que la mujer alcance el orgasmo o no.

Podemos decir que existe control eyaculatorio cuando la persona puede tolerar altos niveles de excitación que caracterizan la etapa de meseta del ciclo de respuesta sexual sin eyacular de una manera refleja.

Existen múltiples métodos “populares” que son incapaces de facilitar el control de la eyaculación como el distraerse del acto sexual centrando la atención en imágenes no sexuales, o tensando los músculos de los glúteos o mordiéndose los labios, y otros, lo que provocan estos métodos es la demora en el comienzo de la excitación erótica intensa, pero una vez que la persona entra en esta fase sigue siendo incapaz de tolerar la tensión erótica y el orgasmo se presenta como una acción refleja incontrolable. Estas distracciones solamente agravan el problema…

Muchas veces la incapacidad de controlar el orgasmo provoca en las personas sentimientos de incompetencia sexual y de culpa por privar de placer al compañero/a sexual y además conlleva sentimientos de frustración, pues el hombre siente que su propio placer es incompleto y/o  demasiado breve.

Lo cierto es, que la eyaculación precoz bloquea el potencial del placer de la persona y de la pareja. Otras posibles consecuencias más graves ante esta situación es la “evitación”, este mecanismo con sentimientos de ansiedad y de vergüenza engendrados por su prematuridad, limitan los contactos sexuales, los cuales se van espaciando en el tiempo, en detrimento de una buena salud sexual.

Un tratamiento eficiente es aquel que permite que el paciente sea capaz de tolerar períodos prolongados de intensa excitación erótica y placentera antes de que ésta termine de una manera abrupta e involuntaria mediante el reflejo automático de la eyaculación.

Es decir, son aquellos métodos en que centran repetitivamente la atención del individuo en las sensaciones que preceden al orgasmo, pues, se maneja la hipótesis de que la percepción, hipotéticamente bloqueada de las sensaciones eróticas pre-orgásmicas en la eyaculación precoz es funcional.

Uno de los métodos más utilizados es el de Master y Johnson (Método de Compresión) que retiene los elementos esenciales del método empleado por Semans (Parada y Arranque). También el método de M&J exige entrevistas con el paciente, ejercicios de focalización sensorial, prohibición del coito y la técnica de compresión.

Os propongo otro método, experimentar por medio de la respiración consciente y el masaje sensorial tántrico una posible terapéutica para que seáis capaces de tolerar prologados períodos de intensa excitación erótica y placentera. De esta manera centrarse en las sensaciones pre-orgásmicas para volver a adquirir el control voluntario de la eyaculación.

Os espero en este viaje al reconocimiento de las sensaciones y el placer, adquiriendo aquella habilidad perdida.

Ref. Helen Singer Kaplan, La nueva Terapia Sexual, Editorial Alianza, Tomo II, 2010.

Déjanos un comentario!