Vajroli Mudra.

La idealización del budismo


Son muchos los occidentales que esperan que el budismo u otras creencias e incluso prácticas consiga lo que no han logrado las religiones occidentales y buscan en Oriente lo que creen haber perdido.

Pero la experiencia enseña que resulta bastante peligroso creer que un sistema de creencias resolverá todos nuestros problemas y, a pesar de ello es un error en el que incurrimos con demasiada frecuencia.

El escepticismo sano nos protege de la fe ciega, y la fe sana nos protege del escepticismo nihilista. Y lo mismo ocurre con muchas otras dimensiones polares entre cuyos extremos oscilamos en busca de un cierto equilibrio. Ignoro si la liberación del sufrimiento será necesaria, deseable e incluso posible pero, en cualquiera de los casos, no conviene esperar demasiado  -ni demasiado poco –de una gran enseñanza.

Por ello me parece un error que haya tantas personas en el mundo Occidental que, en lugar de aprestarse a cambiar su relación con el sufrimiento, crean simplemente que la práctica del budismo acabará con él.

La dicha, el éxtasis, la alegría, el nirvana y la beatitud son estados muy reales pero ¿cómo se relaciona uno con el éxtasis? ¿Cómo se usa el éxtasis? ¿Acaso está la fe exenta de violencia? Se supone que el budismo es no-violencia, pero  ¿existe realmente algo que sea no violento? Como ocurre en cualquier otra práctica, el budismo no deja de tener sus problemas de incluir formas de violencia hacia uno mismo y hacia los demás.

Y es que el hecho de ser budista no impide que uno cometa los mismos pecados e incurra en las mismas debilidades que los no- budistas.

Michael Eigen, Articulo: Una sola realidad en: El árbol y el diván, pag.241.

Imagen: Radiokafka / Shutterstock.com

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