La magia de las caricias


“Bien agradable es un abrazo, una caricia, un beso, el contacto físico  es como la luz del sol, la brisa que acaricia la piel, es como el agua, el alimento, necesario para vivir y sentirte vivo, todos tenemos en la piel una red de sensores que captan lo frío, lo caliente, lo cálido, lo duro y blando, lo áspero, rugoso y suave, cuando alguien nos toca el cerebro percibe e interpreta y convierte esa sensación en  sonrisa, buen humor, expresión agradable.

Los bebés en particular necesitan ese contacto desde que están desarrollándose en el vientre de la madre, hasta que se hacen adolescentes, adultos y ancianos.

Por desgracia muchos padres solo tocan a sus hijos cuando lo bañan, lo visten, le dan de comer o cuando les pegan y maltratan, debilitando su crecimiento físico y emocional.

Con un trato distante, frío y agresivo se impide su desarrollo integral y conduce al niño hacia la frustración, la negatividad, hostilidad, resentimiento…

Se ha demostrado científicamente que cuando los padres cargan en brazos a sus bebés, abrazan a sus hijos, lo besan y le dan caricias positivas sin importar que sean niños adolescentes o adultos éstos se desarrollan más sanos, más inteligentes, y con seguridad en sí mismos.

Las caricias, curan las frustraciones, los rencores y la autoestima baja, fortalecen el espíritu  y produce motivaciones hacia el logro de metas, objetivos y alcance de proyectos de vida saludable, de una sexualidad plena y de una autoestima óptima.

Referencias:

Psicóloga: Maruja Navarro Bravo