la piel

La piel: universo táctil


Por su estructura y funciones la piel es más que un órgano, es un conjunto de órganos diferentes. Su complejidad anatómica, fisiológica y cultural anticipa, en el plano del organismo, la complejidad del Yo en el plano psíquico.

De todos los órganos de los sentidos es el más vital: se puede vivir ciego, sordo, privado de gusto y de olfato. Sin la integridad de la mayor parte de la piel no se puede sobrevivir. La piel, sistema de varios órganos de los sentidos (tocar, presión, dolor, calor) está en estrecha relación con los demás órganos de los sentidos (oído, vista, gusto, olfato) y con las sensibilidades kinestésica y de equilibrio. La sensibilidad compleja de la piel ( táctil, térmica y álgica) permanece mucho tiempo difusa e indiferenciada en el niño pequeño.

La piel, transforma al organismo en un sistema sensible, capaz de experimentar otros tipo de sensaciones en su función de iniciativa, o de diferenciarlas y localizarlas como figuras que emergen sobre el fondo de una superficie corporal global , en su función de pantalla. También la piel proporciona el prototipo y la base de referencia, y que se extiende a la mayor parte de los órganos de los sentidos, de la postura y ,en su momento , de la motricidad el intercambio de señales con el entorno, en forma de doble feed-back.

La piel aprecia el tiempo (menos que el oído) y el espacio ( menos que el ojo), pero sólo ella combina las dimensiones espaciales y temporales. La piel evalúa las distancias en su superficie con más precisión que el oído sitúa las distancias de sonido lejanos.

La piel reacciona a estímulos de naturaleza diferente, está casi siempre disponible a recibir señales, aprender códigos, sin que interfieran con los demás. La piel no puede rechazar una señal vibro táctil o electrotáctil, no puede ni cerrar los ojos o la boca o taparse las orejas o la nariz. La piel no está llena de una verborrea excesiva como lo están la palabra y la escritura.

La piel es permeable e impermeable. Es superficial y profunda. Es verídica y engañosa. Regeneradora en vías de desecamiento permanente…Atrae las catexias pulsionales tanto narcisísticas como sexuales. Es la sede del bienestar y también de la seducción.

Nos proporciona tanto dolores como placeres. Transmite al cerebro información del mundo exterior, incluso de los mensajes impalpables, la piel es sólida y frágil. Está al servicio del cerebro y se regenera. Materializa nuestra inteligencia por su desnudez, pero también muestra excitación sexual. Traduce nuestra vulnerabilidad por su finura, nuestro desamparo original mayor que el de cualquier otra especie, y, al mismo tiempo, muestra flexibilidad adaptativa y evolutiva.

Atrévete a experimentar en los masajes el placer que proporciona tu piel…

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