Tantrismo

La serpiente en Oriente


En Oriente la simbología es ésta: la serpiente está dentro de ti, enroscada en tu centro sexual. Se le llama KUNDALINI- la serpiente enroscada-. Está allí, dormida, en el nivel inferior, en la raíz. El árbol de la vida es tu columna: contiene la vida, es tu tronco, te alimenta, y la energía corre a través de el , y la serpiente yace en su base.

Cuándo algo te mueve, moverá también a la serpiente, porque ahí es donde esta la energía, de modo que cuando ocurra, no te preocupes. El sexo y la superconciencia  son la misma energía. Hay una secuencia que conduce de uno a otro: un camino de vida, un camino de amor, natural e inevitable como la forma que crece un árbol.

Los templos de Khajuaraho y Konarak en la India, se puede observar que son  templos tántricos, según dicen, son los templos más sagrados que existen en la Tierra. Si has estado en estos templos, habrás observado en las  paredes externas ilustraciones de todo tipo de posturas sexuales: hombres y mujeres teniendo relaciones sexuales en diferentes posturas concebibles e inconcebibles, posibles e imposibles.

A medida que visitas el interior del templo hay cada vez menos figuras y empiezan a cambiar, en las paredes externas es pura sensualidad y en la medida que entras al templo va cediendo la sensualidad a la mirada, a los abrazos…luego hay otras figuras que no tienen ningún tipo de contacto entre ellas, luego las figuras desaparecen.

En el núcleo interno del templo, lo que en Oriente se llama gharba  (utero) las figuras han desaparecido, no llega la luz de fuera, es vacía no hay nada. Este núcleo interno es meditación, samhadi y la circunferencia externa es sexualidad, el centro no puede vivir sin circunferencia, la vida esta llena de sensualidad.

Es algo así como la historia humana esculpida en piedra, la danza humana en piedra; del escalón inferior al superior, de lo múltiple al uno, del amor y la sexualidad a la meditación, del otro al propio vació y soledad.

El tantra no es solo un camino de sensualidad y sexualidad ciega ni tampoco solo de espiritualidad, el tantra sustenta la filosofía de ambos, no rechaza lo transforma.

Referencia: Tantra, el camino de la aceptación-Osho,pp.16