Masaje Nirvana

Matices entre el “masaje lingam” y “final feliz”


Ser masajista es sin duda alguna, una profesión muy gratificante, encuentro mucha satisfacción en poder llevar relajación y estados elevados de sensibilidad a través del masaje tántrico, sin embargo, veo que a menudo se confunde el masaje sensual tántrico con el masaje de “final feliz”.

El erotismo no es en sí mismo pornografía, un masaje sensual no es en sí mismo un masaje “con final feliz”, si bien ambos estimulan las zonas erógenas, la diferencia entre ellos está en el enfoque y en la intención con la que se trata la complejidad de la sexualidad.

Sin lugar a dudas, el erotismo y la pornografía presentan al organismo humano en una forma en la cual es sexualmente atrayente, pero la meta muchas veces del pornógrafo no es ayudar a su audiencia a regocijarse en la forma humana o hacerle un honor a la intimidad física o las alegrías carnales, el objetivo del pornógrafo es excitar al observador sin dejar nada a la imaginación, la meta es simple y clara: agitación y excitación inmediata, saltando juegos previos, yendo directo al grano, lograr un cosquilleo instantáneo en los genitales del que observa la obra pornográfica.

Y si bien el erotismo puede llegar a tener el mismo efecto, el ideal detrás de la obra erótica es trascender al literal sujeto provocativo. El erotismo, en general, va muy ligado a la estética, se celebra no sólo el acto sexual y la sensualidad en si: se celebra la belleza del acto, la evocación de caricias, roces, miradas y todos esos elementos que forman parte de lo sensual y de los momentos hermosos de la intimidad.

Un masaje sensual tántrico a su vez, juega con esta idea de la exploración de la sexualidad y la insinuación del acto sexual sin llegar éste a producirse, es una celebración de la sexualidad humana, su expresión es sumamente estética, el hecho de que no exista penetración no lo hace menos satisfactorio y si bien hay una parte de manipulación de la zona genial, no es el objetivo del masaje la eyaculación y el orgasmo, el objetivo es  la sensibilidad, el contacto piel con piel, el descentrarse de la genitalidad…y experimentar sensaciones eróticas desde el tacto y la piel.

Un masaje con final feliz, muchas veces su objetivo es liberar tensiones tanto musculares como sexuales, y es presentado como una masturbación al final del masaje cuya intención es la descarga de tensión por medio de la eyaculación del que recibe el masaje, y se pierde otras dimensiones de la sensualidad y del erotismo, pues es solamente un momento rápido y simple para aliviar las tensiones y/o frustraciones sexuales.

Sin embargo con el masaje lingam  que propongo como contrapartida al “final feliz” es un masaje acompañado de técnicas de respiración, las cuales permiten sumergirse en un estado de placer y de conciencia, con variaciones de  la velocidad, la presión, los roces, las temperaturas de los aceites sobre el lingam, jugando con los extremos del espectro del placer y manteniendo el estado de excitación y conciencia plena de las sensaciones y el orgasmo como un efecto secundario a la experiencia muy agradable y bienvenido.

El masaje erótico con “final feliz” puede ser muy interesante para quienes lo realizan y lo reciben, sin embargo el masaje sensual tántrico con un masaje lingam es un matiz que considero que es importante destacar.

Un abrazo!

Inés Güell

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