ORGASMO Versus EYACULACIÓN

Orgasmo Versus eyaculación


No sólo autores chinos han hablado de los orgasmos sin eyacular, también reconocidos sexólogos de Occidente han sentado precedente al respecto. Alfred Kinsey y Herant A. Katchadourian han coincidido al señalar que algunos hombres pueden evitar la expulsión de semen, al mismo tiempo que disfrutan de contracciones o cumbres orgásmicas, sin pasar por el periodo refractario (pérdida de la erección). Son capaces, tanto como las mujeres, de experimentar varios orgasmos sin eyacular.

Desde luego que esto es posible porque el orgasmo (o clímax) y la eyaculación son dos procesos distintos. A diferencia del orgasmo, que es una experiencia climática a nivel físico y emocional (contracciones rítmicas involuntarias, pélvicas y del esfínter anal, Hiperventilación, taquicardia y una elevada presión sanguínea), la eyaculación es un simple reflejo que ocurre en la base de la columna y da como resultado la salida del semen.

De acuerdo con Masters and Johnson, las fases de la respuesta sexual humana son excitación, meseta, orgasmo y resolución. Y como regularmente unos segundos después del orgasmo se presenta la eyaculación, existe la creencia de que ambos procesos son lo mismo.

Por otro lado, los taoístas sostienen que la eyaculación agota la energía, en virtud de que al expulsar el semen, el cuerpo asume que se está preparando para crear un nuevo ser, para producir una nueva vida. Así que el cerebro, las glándulas y el organismo en su conjunto dan lo mejor de sí.

En este sentido, muchos hombres refieren que luego de la eyaculación sienten un notable cansancio, mucho sueño, a veces sed y hambre, e incluso en ocasiones dolor de cabeza. Todo ello en opinión de los senadores chinos, es provocado por el desgaste energético.

Por lo tanto, cuando el objetivo no es la procreación, los maestros chinos recomiendan que la práctica sexual debe servir para dar y recibir placer, conservar la energía, canalizarla a todo el cuerpo y mantener o recuperar la salud. Entonces, el “secreto” radica en aprender cómo alcanzar el clímax, una o las veces deseadas sin que se desencadene la eyaculación, para que en ese momento no se transite a la fase llamada resolución, que se caracteriza por la pérdida de erección, disminución del ritmo cardíaco, respiratorio, y que el organismo, en general, vuelva paulatinamente al estado previo de la estimulación sexual.

Referencia:  El Arte de la Sexualidad en China.

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