pornografia

Pornografía: de la distorsión a la Educación


“El psicólogo Neil Malamuth, de la Universidad de California, Los Ángeles, es una referencia mundial en el estudio de los efectos de la pornografía, señala: “En la mayoría de las personas la pornografía no tiene efectos positivos ni negativos, pero cuando hay otros factores de riesgo como haber sufrido abusos, historia familiar de agresiones o personalidad narcisista… sí vemos que la pornografía de contenido extremo aumenta el riesgo de agresión hacia la mujer”. En uno de sus estudios Malamuth comprobó que el porno no afecta la conducta hacia la mujer en hombres convencionales, pero sí ligeramente en quienes tenían problemas psicológicos y consumían porno de violencia extrema. Otros estudios han demostrado que los hombres utilizan la pornografía para masturbarse y las mujeres por curiosidad o juegos en pareja”.

“Hay estudios que otorgan un beneficio neto al consumo de pornografía, a nivel social se argumenta que el porno hace descender los crímenes sexuales, porque actúa como válvula de escape, una sustitución. Estudios realizados en Japón, Estados Unidos, Dinamarca y República Checa han confirmado asociaciones positivas entre mayor acceso a porno y menos agresiones sexuales. A nivel individual, se defiende que en personas sin pareja y con carencias su uso moderado puede resultar de gran ayuda, y que, dentro de la pareja tiene cierto valor educativo por añadir posibilidades al repertorio de conductas amatorias.

El dilema en realidad está en que cuando alguien de moral conservadora se queja de que “luego se quiere hacer lo que se ve en pantalla”, alguien más liberal responde: “¿Dónde está el problema si se mantiene dentro del respeto y los juegos consensuados?”. Éste es el principal argumento de directoras como Tristán Taormino: “Parte del cine que yo hago es porno educativo”.

“Tristán lleva muchos años impartiendo charlas sobre sexualidad tanto a adultos como adolescentes, y dice que no deja de sorprenderle lo limitada y reprimida que suele ser la visión y conducta sexual de tantísimas personas y parejas. Ella reconoce que la mayoría del porno sigue siempre el mismo guión, pero que con sus películas pretende “expandir la definición de sexo” y “mostrar muchas más de las posibilidades eróticas que tenemos”. Insiste en que hay muchísimos tipos de porno pero está convencida del potencial educativo que tiene el buen cine erótico e incluso terapéutico para parejas con falta de libido.”

“Todo indica que si nos abrimos de manera critica y selectiva a un mejor cine erótico, sin duda los beneficios para quienes quieran y sepan disfrutar del porno pueden ser muchísimo mayores que los riesgos.”

Referencia:
Pere Estupinya, La ciencia del Sexo, Pag. 270-280, Editorial Debate, 2013.

Déjanos un comentario!