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El primer contacto en la experiencia del masaje


Cuando pensamos en recibir una sesión de masaje tántrico o de cualquier  otra  modalidad terapéutica de masaje, lo que deseamos intensamente es sentirnos a gusto y relajarnos, olvidar las preocupaciones diarias y abandonarnos a las sensaciones.

Es importantísimo como masajistas profesionales crear una atmósfera ordenada, limpia, cálida, con la iluminación siempre indirecta y la temperatura agradable. Personalizar el lugar de trabajo es también parte del proceso del  masaje, de sentirnos parte e integrados al  espacio, los elementos armónicos, las flores, esencias, velas, música y aromas son elementos con los cuales nos identificamos y damos cuenta de nuestro saber hacer, y lo transmitimos a las personas apenas entran en nuestro estudio o gabinete.

El tiempo, es una variable que debemos tener presente, pero al mismo tiempo no debemos dejarnos avasallar por su despotismo, la sensación de que disponemos de tiempo por delante, sin prisas, hacen a la experiencia trascendental y eso lo transmitimos con nuestras manos.

Los primeros momentos en una sesión de masaje siempre suelen estar dirigidos a crear aquel estado de relajación necesario para establecer un primer contacto favorecedor y como sucede con todas las técnicas basadas en el contacto, en el masaje es esencial crear una atmósfera total de tranquilidad que permita que la persona alcance una sensación de comodidad, confianza y bienestar.

Por ello, antes de empezar, los solemos dar al paciente unos minutos para que pueda acomodarse sobre la mesa de masaje, camilla o futón y así estar lo más cómodo posible para recibir el masaje, estos minutos también permiten a las masajistas conocer sus ritmos y así adaptarse y sintonizar con ellos.

Algunas partes del cuerpo pueden estar incómodas cuando nos tumbamos sobre la camilla de masajes. Zonas como las rodillas, los tobillos, la cabeza o el cuello pueden incluso doler cuando la persona permanece largo rato en la misma postura, por lo que se utilizan almohadas y cojines que se colocan debajo de estas partes del cuerpo.

Otro aspecto significativo es que en general se aconseja que la persona esté desnuda o que únicamente lleve algo de ropa interior, en el masaje Californiano lo ideal es estar desnudo al igual que en el masaje tántrico. Esto se debe a que la ropa impide realizar algunas de las técnicas de masaje como son los deslizamientos  y puede resultar molesta tanto para la persona que da el masaje como para la que lo recibe. No obstante, lo más importante es que la persona esté relajada, segura y cómoda.

Para comenzar con el masaje no hay una zona del cuerpo más adecuada que otra, aunque la mayoría de las masajistas suelen preferir la espalda, porque los músculos de la misma y el cuello tienden a acumular muchísima tensión, por lo cual relajar esta zona ayuda a conseguir más fácilmente un estado de relajación general. También se suele comenzar por los pies y las piernas.

Una vez que la persona está en estado de distensión y relajación todo es más sencillo y natural así como el establecer una conexión entre masajista y receptor, lo que contribuye al éxito de la experiencia del masaje.

Inés Güell

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