Swinger

Swingers: Transgresores o virtuosos?


Según una investigación llevada a cabo por la Universidad de Río de Janeiro (Estudios Feministas, Florianópolis, 18(3): 789-810, setembro-dezembro/2010), se destacan cuatro dimensiones esenciales que surgen vinculadas al placer en el mundo swinger: la fantasía, la transgresión, la intensidad y el control.

Los practicantes de intercambio de pareja, dan una imagen de transgresión con un comportamiento sexual inusitado, que de alguna manera “perturba el orden”. Si profundizamos podemos observar que la práctica swinger no puede ser entendida solamente por su lado contestatario y transgresor.

Teniendo en el cuerpo su principal fuente de placer, las parejas de intercambio procuran satisfacer sus fantasías sexuales transgrediendo, dentro de un límite, ciertas convenciones sociales sobre sexo y sobre el matrimonio.

Los swingers no tienen en su propuesta ninguna experiencia radical de placer, si no que buscan es vivir ciertos placeres, dentro de un determinado orden que les sirva como control y como límite.

La libertad sexual no parece ser alcanzada muy fácilmente y las parejas intentan garantizarla buscando su ajuste a patrones aceptados y reglados socialmente.

Para otros, el intercambio es apenas una de las fantasías en una serie de muchas otras, y con el paso del tiempo, en muchas parejas deja de ser un estímulo, y da paso a nuevas fantasías.

La lógica global de la necesidad de nuevos deseos, fantasías y posterior frustración, presente en las sociedades actuales de consumo, aparecen aquí, de manera clara, asociadas a la esfera de la sexualidad.

En mi experiencia como masajista tántrica, he recibido a muchas parejas que busca en la experiencia del masaje tántrico una puerta de entrada al posterior intercambio de pareja, en algún sitio.

Sin embargo, el masaje tántrico es un disfrute simultaneo de placer y armonía de la pareja, de manera sincronizada, de intimidad y comunicación entre ambos miembros y en el cual se conectan la sexualidad, el amor, el respeto, el compromiso, y las fantasías y el erotismo.

La masajista es apenas es un mero canal de comunicación e integración de la experiencia.

En resumen, el actual hedonismo moderno para especificar y delimitar la satisfacción, genera apenas placeres momentáneos, frustración y nuevos deseos y nuevas fantasías a ser realizadas. El límite de este juego no tiene fin.

Por medio de la separación entre sexo y amor y sobre el dominio del consentimiento, la práctica swinger puede acabar, aunque se vista de transgresor, reafirmando las convenciones existentes.

Referencia: Estudios Feministas, Florianópolis, 18(3): 789-810, setembro-dezembro/2010 

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