Squirt

¿El último tabú sobre el sexo?


Después de resistirme algún tiempo, he sucumbido finalmente a los gustos de la mayoría y me he hecho adicto a Juego de Tronos. Después de tragarme las cuatro temporadas de Spartacus, pensé que nunca más encontraría una serie donde la sexualidad campara tan a sus anchas como en la de las desventuras del mítico gladiador, pero me equivocaba. El erotismo de Juego de Tronos, algo más refinado pero también sin pelos en la lengua, me ha acabado por atrapar. Viendo estas series, me pregunto si queda algún tabú sobre el sexo pendiente de normalizar. Y descubro que sí.

Me lo cuenta un amigo, otro freakie del séptimo arte y amante de las películas para adultos: “¿Sabes que el BBFC (el British Board of Film Classification) ha prohibido los filmes y vídeos que muestran la eyaculación femenina?”. “¿Y la masculina no?”. “¡Claro que no!”. Claro que no… ¿Qué tendrá el squirt (así llaman a la eyaculación femenina los anglosajones) para que le hayan cerrado las puertas de la gran y la pequeña pantalla? ¿De dónde procede tal tabú? Y acabo leyendo por ahí que hay quien (The Journal of Sexual Medicine, sin ir más lejos) identifica esa generosa explosión de fluido con la orina, pero en cambio, en su estudio, descubre en la mayoría de casos la presencia de APS (Antígeno Prostático Específico, enzima producida en las glándulas de Skene) en el líquido que expulsa la vagina como resultado del squirt. Así que me quedo un poco como con el Brexit: ya no sé si estos ingleses están dentro o están fuera.

Una buena amiga del mundo erótico me saca de dudas. “¡Puedo tener tantos squirts como quiera en una misma noche!”. Y me pregunto si una mujer, salvo que sea víctima de una imposible dolencia prostática, puede orinar con abundancia diez veces seguidas en dos horas. ¿Da para tanto la vejiga? Creo que no. Me cuenta además que el olor de ese líquido no se parece en nada a la orina, y que la eyaculación no precisa ser precedida de un orgasmo ni que ocurra de forma simultánea. “Es otro modo de éxtasis, más atávico, más visceral… inexplicable”. Cuando afirma que todas las mujeres que ha conocido han conseguido esa explosión cuando las ha dirigido una mano experta, empiezo a sospechar que con el squirt ocurre algo parecido al fantasma del G-spot  (el célebre “punto G”): ¿no será que alguien está interesado en continuar negando su existencia? ¿Seguimos limitando el acceso pleno al placer a la mujer? Por no irnos hacia países exóticos, quizá bastaría ver algunos de los vídeos de Lara Tinelli para descubrir que el squirt no es una creación del Sexo Ficción. El Kamasutra, por buscar una fuente generalmente aceptada como autoridad en prácticas sexuales, ya lo describe como “semen femenino”.

En fin… quizá es momento de continuar explorando esa parte de la sexualidad femenina acallada por los intereses de ciertas formas de patriarcado, arcaicas pero aún muy presentes, y dedicarse un poco al autoconocimiento sexual de una misma. Y si queréis que os echen un cable, os invito a una sesión de conciencia del propio cuerpo y la propia sexualidad en el estudio de Inés Tantra. ¿Te apuntas, o prefieres continuar buscando información sobre el tema en las estanterías de narrativa de ficción de alguna librería de barrio? ¿Nos cargamos de una vez por todas el que quizá sea ya el último tabú sobre el sexo?

Déjanos un comentario!