voyeurismo

Voyeurismo y exhibicionismo


En muchas ocasiones nos referimos básicamente a hombres cuando nos planteamos éstas cuestiones que tienen que ver tanto con lo femenino como con lo masculino, y me refiero, claro está al exhibicionismo y voyeurismo. No voy a profundizar pero quiero compartir algunas reflexiones de éstos autoras con vosotros:

“Las mujeres hemos aprendido a enseñar, y también a ocultar. A ocultar lo suficiente para que no se nos tomen por una “golfa” (adjetivo más peyorativo que “golfo”), y a enseñar lo necesario para llamar la atención de nuestra posible presa: un marido que nos complete y nos mantenga, esa vergonzosa fantasía, que tiene poco de erótica, pero que a cualquier mujer se le ha pasado alguna vez por la cabeza”.

“Lo que se puede enseñar y no ha dependido de la época en que hemos nacido, de nuestros orígenes familiares, de las coacciones religiosas, de la ciudad, el pueblo, y hasta el barrio que vivimos , de nuestro círculo social…y, por supuesto , de la moda, que define a que altura de la pierna se pierde la elegancia. Pero ya sea con ese escote más o menos pronunciado, con falda larga o mini, nuestros progenitores-sobre todo mama- nos han empujado a exponer nuestros atributos físicos para conseguir al varón, sin parecer una “guarra”. Seguramente, en la mayoría de los casos ha sido una enseñanza y un aprendizaje inconsciente.Pero, a sabiendas, o no, la mayor parte de las mujeres llevamos una exhibicionista en nuestro interior.” El exhibicionismo nos conforma.“

Aunque nuestra tendencia es mayor al exhibicionismo que al voyeurismo, no faltan mujeres que se exciten contemplando el contacto físico de otros sin participar del acto sexual. La imagen de dos hombres que se tocan, acarician, se desean, forma parte del repertorio de fantasías de muchas mujeres. Son mujeres que pertenecen a la misma generación que otras que confiesan su desagrado si descubren que su pareja se masturba viendo una película porno. Así podemos ser de diferentes”.

¿Qué hay de especial en contemplar una escena gay, por ejemplo? Seguramente hay mucha curiosidad, un ansia por conocer ese modelo de sexualidad, por averiguar si hay ternura en sus caricias o son de naturaleza salvaje. También se espera aprender nuevas fórmulas para dar placer a nuestros amantes cuando contemplamos como un hombre hace el amor a otro”.

Referencias

  • La ciencia del Sexo, Pere Estupinya.
  • Dímelo al oído, Fuentes, S. Carrión,L.

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