POSTURAS SEXUALES

Las distintas posturas sexuales


Lo mismo que el yoga y los ejercicios gimnásticos, la adopción de diversas posturas sexuales durante el acto sexual estimula distintas partes del cuerpo, ejercita distintos músculos y articulaciones y proporciona distintos beneficios a la salud. También es posible recurrir a diversas posiciones según los distintos físicos y estados de ánimo

Durante los prolongados coitos taoístas, la adopción de diversas posiciones proporciona interesantes cambios de ritmo y distintos puntos de vista para contemplar el cuerpo de la pareja. La variación es la sal de la vida, y el hecho de cambiar de postura “en mitad del partido” es casi tan excitante como cambiar de pareja.

Los libros de almohada taoístas distinguen cuatro posturas sexuales fundamentales del hombre y la mujer en el acto sexual, con docenas de variantes para cada una de ellas:

  • El hombre encima. Es la clásica posición del “misionero”, en la que el hombre se tiende sobre la mujer o se arrodilla entre sus muslos. En esta postura, es él quien dirige la acción. Resulta adecuada para los hombres delgados y activos y las mujeres robustas y voluptuosas que llegan al orgasmo con relativa facilidad.
  • La mujer encima. La mujer cabalga sobre los muslos del hombre mientras éste permanece tendido de espaldas, y se sienta sobre su instrumento. En esta postura, la mujer dirige la acción, y son muchas las que llegan más fácilmente al orgasmo con esta posición. Para los hombres, ofrece la ventaja de que la fuerza de la gravedad actúa en favor del control de la eyaculación, y no en contra. Es adecuada para los hombres obesos que tienden a eyacular con rapidez y para las mujeres delgadas y activas que necesitan una gran estimulación física para llegar al orgasmo.
  • De lado, cara a cara. Hombre y mujer se tienden de costado el uno frente al otro y adoptan diversas posiciones de entrada desde ese ángulo. Este estilo es el menos fatigoso para ambos compañeros, pero exige cierta agilidad y una buena coordinación. Es adecuada para las últimas etapas de una sesión prolongada entre dos participantes que conocen bien el cuerpo y las reacciones del otro.
  • El hombre detrás de la mujer. El hombre se arrodilla tras la mujer, que a su vez se agazapa ante él, también de rodillas, o bien el hombre yace sobre la mujer estando ella tendida boca abajo, o bien yacen ambos de costado, el hombre tras la mujer. En esta posición, el Tallo de jade ( pene) penetra en el Portal de jade ( vagina) por detrás y por debajo de la Luna Llena (las nalgas). Este ángulo permite la más profunda penetración en el Palacio Celestial y hace que el Portal de jade resulte más estrecho que en otras posturas sexuales. Aunque la estimulación directa del clítoris es relativamente pequeña, la mayor penetración es sumamente estimulante para la vagina, sobre todo para esa zona sensible que en la terminología occidental se conoce como «punto G».

Estas posiciones sexuales estimulan al hombre más que ninguna otra, y por tanto resultan adecuadas para quienes dominan por completo el control de la eyaculación y para las mujeres que disfrutan con una penetración profunda y vigorosa. La penetración anal, empero, está absolutamente desaconsejada, y no por razones morales, sino higiénicas. El recto es el sumidero del cuerpo y fuente de virulentos gérmenes y toxinas peligrosas, no de esencia y energía.

Referencia: El Tao de la salud el Sexo y la Larga Vida, Reid, Daniel

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