Masaje tántrico sensitivo

Masaje tántrico con Inés


Hablar de masaje tántrico es hablar de experiencias sensoriales que trascienden lo mundano.

Os aseguro que implica una experiencia ideal para romper con el esquema de relaciones sexuales coitales cuya meta es la penetración y el orgasmo. Por ello lo que propicio en los masajes es el abandono a las sensaciones y el  centramiento en ellas, es decir, entrenar la capacidad de recibir sin condiciones.

El masaje tántrico es de por sí terapéutico en tanto que coloca el foco de atención en uno mismo y en un mayor bienestar individual que se traduce en mejores relaciones emocionales y afectivas con el entorno familiar, social y laboral.

Las caricias con las manos son capaces de comunicar sensaciones y emociones que serían imposibles de transmitir con las palabras: la energía que fluye de ellas es inmensa y lo que transmite trasciende al lenguaje hablado. Las manos expresan durante el masaje confianza, proximidad, afecto, alegría, calor, deseo, sensualidad, sólo hay que dejarlas hablar y darse un tiempo, una pausa, permitirse estar en un ambiente adecuado, calmo y armonioso, simplemente abandonarse a las sensaciones del masaje.

Las experiencias de masaje además de ser placenteras son mutisensoriales, se invita a los sentidos y la piel se usa como el principal foco receptivo de estímulos. Con la excitación de la piel y la manipulación de los músculos se genera un estado de bienestar que aumenta la libido sexual.

Las caricias y los roces, los aceites templados a distintas temperaturas, los aromas, los deslizamientos corporales son medios esenciales de estimulación. Recorrer cada parte del cuerpo y erotizarla, es una de las formas más bellas de despertar el deseo y bajar la barrera de la vergüenza y la culpa. La música envolvente y los aromas son también elementos esenciales para la estimulación de los sentidos…

La sesión de masaje que os propongo es una provocación al cuerpo para que responda ante los estímulos sensoriales, pues muchas veces éste se encuentra insensibilizado por la falta de caricias, de abrazos, bien sea por tensiones de la vida diaria, o por otras razones más personales. El masaje que os propongo es una provocación al cuerpo de deseo, de fantasías, de imaginación y de sensibilidad…

Con el masaje se obtienen beneficios a largo plazo: el masaje prepara el cuerpo y al alma para la sensibilidad sensorial, para el reencuentro con el deseo y el placer, proporciona un estado de serenidad y satisfacción que se prolonga a lo largo del tiempo, de las horas y de los días y no acaba en la experiencia misma. Es en sí mismo una experiencia de completud y de satisfacción.

Inés Güell

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