En los años ochenta, el ámbito designado por los científicos sociales como “neo-tantra”, dio origen a nuevos tipos de masajes que iniciaron su propia “cultura y ciencia del tacto”: Los masajes tántricos.

Las prácticas rituales de adoración corporal y las técnicas de masaje utilizadas para influir en los procesos emocionales del cuerpo se combinaron para formar una secuencia coreografiada de contacto que duraba varias horas, un arte ritual del tacto: el masaje tantra.

El masaje es una medicina sagrada y un método psicofísico que ayuda a derribar la estructura corporal, mental y emocional que una vez construimos y ayuda a reemplazarla por otra más acorde con la potencialidad de nuestro ser: con aquello que somos.

Es una maravillosa terapéutica de acompañamiento de la experiencia corporal y sensual, un viaje sensorial que unifica la experiencia del cuerpo y la mente. Estimula el autodescubrimiento emocional y  las experiencias físicas, sensuales, refinadas y sutiles. Evoca procesos energéticos que aumentan y enriquecen el deseo sexual y el placer, y entre sus beneficios elimina inhibiciones y ayuda a conectar con lo que somos para vivir en conexión con nuestro deseo.

Respiración, atención y tacto: no necesitas hacer más y que la magia suceda.

Te brindo un lugar donde puedas simplemente estar: emociones de seguridad, lujuria y éxtasis, así como tristeza, inseguridad y vergüenza. Todo está bien y es bienvenido. Te sentirás cuidado e inmerso en una interacción creativa de un toque atento, sensual, lúdico y alegre.

“Para mi, ganarme la confianza de las personas y llevarlas a un espacio de cuidado donde puedan sentirse lo suficientemente valientes como para soltar todas sus máscaras y encontrar su verdadero placer y deseo, me hace feliz y me conmueve profundamente.”

Muchos de mis entrenamientos fluyen en el masaje y mis clientes aprecian el estilo de masaje suave, intenso, sutil y empático.

El masaje tiene una estructura significativa y sólida con los siguientes elementos:

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NOTA: El masaje abre áreas muy sensibles de la experiencia en la que el/la cliente se respeta y protege en su vulnerabilidad emocional. Es una experiencia de aprendizaje y nunca debe ser entendida como acción interactiva en el nivel sexual o emocional.