tantra

Amor, sexo y erotismo


Amor,sexo y erotismo  son tres aspectos discutidos y tratados en diversas culturas y tienen sus fundamentos en la concepción del mundo desde la antigüedad. Si tomamos de ejemplo la Grecia antigua,  los aportes de Platón, concebía a las ideas como esencia del amor y el cuerpo como reflejo de lo real, por esto él de alguna manera condenaba el amor físico porque consideraba que la contemplación era el más alto nivel de amor y que el “amor carnal era un pecado contra el espíritu”.

No obstante culturas como la hindú y la budista miran en el tantrismo la fuente del amor reflejado en el cuerpo que es un camino de iniciación. Al final de la “experiencia erótica los budistas consideran que el ser y la nada son idénticos; y para los hinduistas un ser idéntico a el mismo”. Para el tantrismo la copulación es un proceso en el que se pasa por varias etapas del abrazo erótico y consumar una y otra vez “la creación y destrucción de los mundos”.

«El Tantra –escribe Arthur Avalon en 1914– no tiene noción de un Dios separado y de visión lejana. No predica la doctrina de que Dios el creador gobierne el universo desde el cielo. Según la visión del Tantra, el cuerpo del Sádhaka es el Universo».

Sir John Woodrofe, que firmaba sus libros como Arthur Avalon, fue una de las mayores autoridades occidentales en el Tantra. El pasaje que transcribo es de su libro enciclopédico Principios del Tantra, aunque su obra más conocida es otra posterior, titulada El poder serpentino, que sigue siendo hoy en día una de las principales introducciones al tema.

Los Tantras son textos sagrados hindúes que se corresponden con el culto a la Madre o a la energía femenina. Las escrituras hindúes comienzan con los Vedas, siguen con los Upanishads y más tarde vienen los Brahmana (tratados filosóficos) y Purana, tras los cuales, tradicionalmente, se ha situado a los Tantras. El Mahanirvana Tantra y elKularnava Tantra están entre los más famosos, pero también el Hatha Yoga Pradipika, por ejemplo, es un texto tántrico. Todo lo que nosotros denominamos como «yoga» es una reunión de prácticas tántricas. Los Yoga Sutras de Patanjali, un tratado ciertamente extraordinario y un tanto difícil de comprender, apenas especifica el conjunto de técnicas que constituye el yoga. Las prácticas físicas, los ejercicios de respiración, la indagación psíquica, la creación de colores interiores, las complejas técnicas de visualización y de estimulación de las glándulas, todas las técnicas, en fin, que constituyen la esencia del yoga, son de raíz tántrica.

Hay algo extraordinario en el Tantra, que hace que este impresionante conjunto de textos, escuelas, tradiciones y doctrinas sea distinto de todos los otros senderos del conocimiento religioso, filosófico, psicológico, artístico o científico que nos son conocidos. El Tantra parte siempre del cuerpo y pone al cuerpo en primer lugar. El Tantra, en fin, se ocupa de la energía. El Tantra no es moral, ni ética, ni filosofía, ni religión, ni ideología, ni discusión intelectual: es una práctica, un conjunto de prácticas. La enseñanza tántrica siempre ha sido considerada tardía, mucho más reciente que los Upanishads o el Baghavad Gita. Siempre me ha parecido, sin embargo, extraño que una enseñanza que se basa en el cuerpo y en los poderes y energías naturales sea más moderna que las especulaciones metafísicas de los Upanishads o las disquisiciones escolásticas de los Brahmana. ¿No debería ser, lógicamente, más antigua? ¿No debería ser la más antigua?

http://www.papelenblanco.com/ensayo/ensayo-sobre-el-amor-y-el-erotismo-la-llama-doble-de-octavio-paz

www.revista.agulha.nom.br/bh36paz.htm

 

¿De dónde viene la potencia del deseo?

“El nacimiento del deseo ¿sucede a los dramas de la primera infancia y luego de la adolescencia? Para los adultos , que ya han doblado esos dos cabos-el del complejo de edipo y luego él de la pubertad-, la palabra deseo tiene sobre todo el sentido de una atracción sexual. Y otras formas de deseo, realizadas en la creación, el trabajo, los vínculo sociales o solamente en la palabra, consideran sublimaciones, o bien formas de represión o hasta perversiones de una atracción que habría sido originariamente erótica. ¡Craso error! Pues el movimiento del deseo se impone al mismo tiempo que la existencia del sujeto , y solo más tarde encuentra un alivio contingente y provisional en lo que se entiende por normatividad “genital”.”

“Hasta es poco decir que el deseo es inconsciente, mejor sería hablar de una aphanisis del sujeto a la hora del deseo, para ser aún más precisos , diríamos que se trata de una suerte de conocimiento primitivo de la muerte, una abolición de sí en el corazón del deseo que-durante toda la vida- no cesa de impulsarla hacia delante tomándola por su medio . Esa fuerza inexorable es el destino, potencia que no es de antes ni de después sino perpetuo medio. Antes, es el lugar en que el sujeto ha sido esperado, pero del que exilia. Después, es la realización alucinadora del deseo gracias a lo cual procura reunirse. En el intervalo, hay que atravesar ese lugar de abolición de sí de un deseo siempre ya naciente.”

“Estas tres fuerzas del destino son las Moiras, las tres parcas, con la diferencia de que la tercera-la que corta el hilo del destino- no se encuentra al final , sino en pleno centro: en el corazón de su deseo, el sujeto se impersonaliza, se automatiza más allá de su voluntad. Freud descubrió, al mismo tiempo que el automatismo de repetición, ese vínculo de la muerte con el deseo. Esa potencia aniquiladora representa el corazón del deso el ” sombrío precursor” de la pulsión de muerte, para parafrasear lo que escribió Deleuze refiriéndose a la repetición.”

Referencia: ¿Qué quiere decir hacer el amor?, Gerard Pommier, Capitulo 6.Editorial Paidós, 2012

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