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El deseo de Octavio Paz


“Octavio Paz aborda el deseo como “la persecución de un objeto sin cesar fugitivo, sea un cuerpo, una idea o una idea hecha cuerpo”. El deseo está profundamente relacionado con la naturaleza humana. Heidegger presenta la naturaleza del hombre como “ser proyectante a través de su constante desear”. En la ponencia “Los espacios del deseo”, Silvia Durán sintetiza así el deseo: “Es la fuerza de la acción. Su espacio natural es la imaginación y muestra a un ser humano proyectante, libre, transgresor y creador que busca recuperar en la vida su recuerdo primigenio, la plenitud, el placer y la felicidad; todo ello consecuencia de su condición”.

“Vida, arte y publicidad se confunden cuando esa realidad, percepción cultural del mundo, es dirigida por los mecanismos visuales de producción de imágenes. Estos crean significados y valores en la construcción de la realidad experimentada, predominando la experiencia estética. El diseño se ha convertido en el vehículo estético de masa. Afirmaba  Neil Leach: ” Todo lo que existe es imagen. Todo se traslada a un terreno estético y se valora por su apariencia; todo ha sido transformado en ARTE.”“El arte actual se centra en la creación de valores y significados estimulando una intensificación de los modos de experiencia, generando nuevos sentidos, gestando formas de articulación crítica de la vida cotidiana. La imagen es utilizada para motivar y difundir, y los procesos de representación, en los que el arte se envuelve, actúan como productores de realidad.”

” El arte es el espacio de confluencia del deseo y la imaginación materializado en la imagen. Al analizar aspectos de la imagen apunta sobre la atención visual y la mirada, la turbación natural al sentir deseo en la expresión artística, el cual no se rechaza en las imágenes consideradas no artísticas. Pero el deseo se encuentra en la propia entraña del arte. Esta relación del arte con el deseo es reafirmada por Roland Barthes al definir el arte en “Crítica y verdad” como: “Obras atravesadas por la gran escritura mítica en la cual la humanidad intenta sus significaciones, es decir sus deseos”. El arte juega, transforma, propone y muestra palpablemente los deseos considerados más bajos y los superiores o irrealizables.”

Ver articulo completo en: http://www.criticarte.com/Page/file/art2004/ArteyPublicidad.FS.html?=ArteyPublicidad.html+

 

TRANSGRESIÓN Y EROTISMO

“El encuentro erótico comienza con la visión del cuerpo deseado. Vestido o desnudo, el cuerpo es una presencia: una forma que, por un instante, es todas las formas del mundo. Apenas abrazamos esa forma, dejamos de percibirla como presencia y la asimos como una materia concreta, palpable, que cabe en nuestros brazos y que, no obstante, es ilimitada. Al abrazar a la presencia, dejamos de verla y ella misma deja de ser presencia. Dispersión del cuerpo deseado: vemos sólo unos ojos que nos miran, una garganta iluminada por la luz de una lámpara y pronto vuelta a la noche, el brillo de un muslo, la sombra que desciende del ombligo al sexo. Cada uno de estos fragmentos vive por sí solo pero alude a la totalidad del cuerpo. Ese cuerpo que, de pronto, se ha vuelto infinito. El cuerpo de mi pareja deja de ser una forma y se convierte en una substancia informe e inmensa en la que, al mismo tiempo, me pierdo y me recobro. Nos perdemos como personas y nos recobramos como sensaciones. A medida que la sensación se hace más intensa, el cuerpo que abrazamos se hace más y más inmenso. Sensación de infinitud: perdemos cuerpo en ese cuerpo. El abrazo carnal es el apogeo del cuerpo y la pérdida del cuerpo. También es la experiencia de la pérdida de la identidad: dispersión de las formas en mil sensaciones y visiones, caída en una substancia oceánica, evaporación de la esencia. No hay forma ni presencia: hay la ola que nos mece, la cabalgata por las llanuras de la noche. Experiencia circular: se inicia por la abolición del cuerpo de la pareja, convertido en una substancia infinita que palpita, se expande, se contrae y nos encierra en las aguas primordiales; un instante después, la substancia se desvanece, el cuerpo vuelve a ser cuerpo y reaparece la presencia.”

Octavio Paz.
La llama doble. Amor y erotismo. Seix Barral, 1993.

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