placer femenino

El placer femenino


“En la vida erótica humana, el goce emerge estrechamente ligado a una suerte de vivencia de muerte natural, pequeña muerte o bella muerte en la inmersión de ondas voluptuosas donde se pierde el nombre por un instante más o menos breve, pero de la cual se resucita jubilosamente. Las representaciones se borran y el lenguaje adquiere un carácter primario.

El placer preliminar constituye a la vez fuente de descarga de pulsiones parciales y antesala del goce, en tanto es puerta de entrada al concierto de los sentidos que, aunados a las pulsiones (de vida, de muerte), se dirigen de acuerdo con el ritmo erógeno de cada sujeto y las circunstancias especiales de cada situación hacia las regiones de un placer mayor.

El sujeto humano teme el despliegue del goce pues le aproxima vivencias de despersonalización. Por eso es frecuente encontrar ausencia de goce, tanto en hombres como en mujeres, y una neta preferencia por las experiencias de un placer controlado, también sumamente gratificante, por otra parte. Pero el poder sobre el control es pura utopía. La pasión puede sorprender y arrastrar en mayor o menor medida.

La mujer puede conocer delicias erógenas independientes de la discriminación topológica. Las zonas erógenas se desplazan y ceden su erogeneidad las unas a las otras configurándose una especie de “baño de erogeneidad” totalizante.  Además, las historias, recuerdos, vivencias generan zonas erógenas únicas y particulares para un determinado sujeto en un tiempo vivencial dado. Para la mujer todo el cuerpo es pasible de devenir zona erógena que como epicentro múltiple despliegan oleadas sensoperceptivas y ondas voluptuosas que se difunden. No hay ley que estipule cómo se debe acceder al placer y al goce. El orgasmo puede ser oral, anal, clitorídeo, vulvar, vaginal. Al fluir los orgasmos se expanden caprichosamente por el cuerpo de la mujer dibujando un mapa arbitrario de zonas erógenas cambiantes e inesperadas.

Se pueden distinguir los orgasmos orificiales (desencadenados desde las zonas sensitivas internas tales como vagina, el recto, la boca) de los orgasmos de superficie (sensitivos externos), en los cuales la combinación de estímulos sensoriales y sobre todo los contactos epidérmicos (piel a piel) juegan un rol fundamental.”

Referencia: La sensualidad femenina. Alcira Mariam Alizade. Amorrortu Editores.Buenos Aires, 2008

El punto G no existe,  es una zona y le llaman CUV

El 28 de agosto , se publicó en La Vanguardia el siguiente artículo, esclarecedor y reconfortante para muchas mujeres y hombres que se han visto presionados cuando no menos, abocados a buscar ese punto escurridizo que llamaron punto G.

” Como ya habían sugerido varios estudios, el punto G no existe. Según informa el diario italiano Corriere della Sera, la confirmación proviene de las investigaciones italianas llevadas a cabo en las Universidades de L’Aquila y Tor Vergara (Roma), en el marco de un amplio estudio realizado con investigadores franceses y mexicanos y publicado en Nature Urology.

El hallazgo no solo desmiente definitivamente la existencia de un punto del cuerpo femenino encargado de ser el centro del placer sexual, sino que detecta la existencia de una zona (zona CUV) mucho más amplia y compleja que permite la llegada del orgasmo.

Los investigadores han dibujado una especie de mapa íntimo, bautizado ‘zona Cuv’ (complejo formado por clítoris, uretra y vagina), que incluye tejidos, músculos, glándulas y útero. Los científicos argumentan que las zonas íntimas femeninas no son tejidos pasivos, sino estructuras altamente dinámicas y sensibles, tanto es así que los autores del estudio condenan a ginecólogos y cirujanos que cortan y cosen sin respeto, maltratando una región anatómica es tan sensible.

“La vagina es un tejido activo y sexualmente importante que debe ser respetado”, explica Emmanuel A. Jannini, endocrinólogo y sexólogo de la Universidad de L’Aquila, coordinador del estudio. Jannini ha sido durante años un gran estudioso también de la sexualidad masculina. No sólo desde el punto de vista endocrinológico, sino también antropológico”.
Referencia: Articulo extraído de la Vanguardia:
http://www.lavanguardia.com/vida/20140827/54414041218/punto-g-zona-cuv.html#ixzz3EeiP0mnI

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