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El tacto en nuestra vida


El tacto es posiblemente uno de los sentidos humanos más infravalorados, el masaje, que estimula nuestro cuerpo y despierta nuestras emociones puede hacernos sentir conectados y despiertos, conscientes de nuestras emociones.

La mayoría de las personas reconoce que el tacto es importante y, sin embargo, no nos tocamos lo suficiente los unos a los otros. Las investigaciones demuestran que cuando no somos tocados y acariciados afectuosamente y con regularidad, las mujeres tienden a deprimirse pierden el interés por el contacto sexual, mientras que la mayoría de los hombres se vuelven más agresivos y pierden el interés por cualquier forma de contacto que no sea la sexual.

Cuando practicamos una sexualidad amorosa, de calidad y satisfactoria, más nos apetece repetir la experiencia y algo parecido ocurre con el tacto, cuanto más nos tocan, más lo aprovechamos para nuestro bienestar emocional y equilibrio psicofísico.

El masaje y el tocar deliberadamente y con afecto, puede ser una forma de meditación. No sirve solo para inducir un nivel profundo de relajación, puede establecer una fuerte e intensa conexión emocional que enriquece. Si mientras recibes o das un masaje apaciguas la mente y te conectas únicamente en las sensaciones de tu cuerpo, puedes conseguir una apertura mental que te permita alcanzar unos niveles de satisfacción física y mental mayor de los que considerabas posibles.

Asimismo, cuando des o recibas un masaje, si te conectas con la energía afectiva que fluye desde tus manos hasta el cuerpo de la otra persona, conseguirás que el tacto se convierta en una experiencia emotiva y extática.

Si luego de un masaje te has sentido agradablemente relajado, entusiasmado/a y capaz de muchas cosas, imagina el intenso poder de un masaje fantástico que además viene de una masajista profesional.

A muchas parejas, no les entusiasma mucho darse un masaje el uno al otro, o no saben cómo hacerlo o se limitan a frotar rápidamente omóplatos antes de pasar a algo más excitante. Si nunca has dado o recibido un masaje, puede ser aconsejable comenzar por un masaje de pies y manos, suele resultar muy placentero. Los reflexólogos consideran que su método de masaje terapéutico en los pies resulta eficaz para tratar todo el cuerpo ya que cada zona concreta del pie se identifica con una parte específica del cuerpo.

¡El masaje de pies es una excitante manera de empezar!

Las caricias estremecen nuestro cuerpo

Hay millones de posibilidades de que un simple roce nos produzca un pequeño escalofrío, tantas como terminaciones nerviosas alfombran nuestra piel.

Somos un auténtico campo de sensaciones que rara vez se desactiva. Pero hay que saber cómo recorrerlo: en algunos sitios hay que acariciar fuerte y en otros suavemente y en otros no siquiera acariciar por su alta sensibilidad.

Lejos de quitarle la gracia a cualquier otra forma de juego erótico, quiero contaros que un equipo de científicos descubrió que no es necesario solamente tocar las zonas genitales para sentir placer; porque las caricias más placenteras son las que recorren la piel entre 1.3 y 10 cm por segundo, esta es la velocidad de caricia perfecta en un masaje erótico.

Pistas no faltan para determinar el poderoso influjo de la palma de la mano deslizándose sobre un cuerpo desnudo.

La piel, entre sus posesiones, alberga el tacto, y sólo éste tiene la llave del orgasmo. A los hombres (con un nivel cuatro veces mayor de testosterona que una mujer) les excita la simple visión de los pechos de una mujer así también las piernas, el trasero, el cabello, los ojos y la boca, un susurro en el oído, un jadeo, a veces un olor; es capaz de desatar el maravilloso deseo. Las caricias en las caras internas de los muslos, en las zonas púbicas y perineales desatan un torrente sanguíneo que llena los capilares de los cuerpos cavernosos que conforman el pene hasta pintarle del llamado rubor del sexo.

La naturaleza nos incita a seguirá acariciándonos, pues acariciar es explotar los sentidos y dar tiempo, aprender de la sutileza y suavidad.La caricia provoca una mayor cercanía e intimidad ya que es un acto silencioso y cálido, que dice muchas cosas que quizá el coito en sí mismo es incapaz de transmitir.

Inés

Referencia Bibliogŕafica: “La ciencia del Sexo”