infidelidad

Infidelidad – Fidelidad


¿Acaso por el mero hecho de pertenecer a un sexo se es más propenso a la fidelidad o a la infidelidad?

Es difícil uniformar criterios respecto de esta delicada cuestión.

Los datos de la historia y de las investigaciones en psicoanálisis entran en contradicción. Desde Freud a Piera Alaugnier la mujer será siempre partidaria de la fidelidad pues es la “coartada del amor “ indispensable para la realización de su deseo. Con tal de ser amada una mujer daría cualquier cosa, necesitaría aferrarse a un objeto sexual que se dedique a ella y la compense de esta manera de sus tempranas y constantes falencias narcisistas que dejan imborrables huellas.

El hombre, para ésta autora, en cambio, ha de reafirmarse en su estado y condición de sujeto deseante con plena autonomía de su deseo. Más que la aventura en sí, el hombre lo que le interesa en reconfirmar con cada nueva erección y aventura que no hay menoscabo de su potencia, que sabe hacer gozar a una mujer y que “todavía puede”…

Sin embargo, otros textos, descentrados del psicoanálisis (Moreau, 1991, Panoff, 1984), destacan la animalidad esencial de la mujer, su promiscuidad natural. La infidelidad femenina estaría inscripta en los genes, por ello hay que casarla para controlar su desenfreno pulsional…

Winnnicot (1966) no puede aseverar que a las mujeres les corresponda la fidelidad y al hombre la infidelidad. De hecho la psicosexualidad hoy replantea esta afirmación, y, en la práctica, circulan múltiples variantes tanto en hombres como en mujeres. Infidelidad – Fidelidad  emerge como términos que no solamente se oponen, sino que cambian según las circunstancias de una situación en particular de cada sujeto.

Referencia: La sensualidad femenina- Alcira Mariam Alizade. Editorial Amorrortu.Buenos Aires, 2008.

http://soydondenopienso.wordpress.com/2008/02/06/psicoanalisis-grupo-cero-apologia-de-la-infidelidad-o-vagancia-conceptual/

7 consejos para la armonía en la pareja

En una pareja necesariamente se hace imprescindible mantener el equilibrio entre el dar y el recibir para que el balance esté siempre presente. El amor no es un pensamiento, es un “arte” como decía Erich Fromm.

El tantra puede ser un camino posible para realizarte como amante y artista de tu propia vida, estas son algunas pequeñas pautas para el fluir armonioso en la relación con tu pareja.

El ceder,  no siempre tenemos razón, por ello hay que ponerse en el lugar del otro y ver desde otro punto de vista si existe un problema.

En la India hay un proverbio que dice: “Los problemas se resuelven con conocimiento”. Lo que aparentemente puede resultar una pérdida con el tiempo puede resultar ganancia y comodidad.

Regalar, regalar es también admirar, no solo por la mujer individual o el hombre que somos sino por lo que ellos encarnan y el poder que representan como personas.

Comunicar, comunicarse más allá del dialogo verbal,  la comunicación gestual es importante, como hablar con la mirada, con el ser interior. Con lo que somos y deseamos ser aceptados.

La sorpresa, es uno de los principales factores que hace que uno explote de novedad y que además vence a un enemigo potencial: la rutina.

Vivir el presente, no dejar que nuestros pensamientos se proyecten siempre al futuro, sino poder experimentar el aquí y el ahora. Y tampoco añorar los años perdidos o apegarse al pasado. La vida no firma contratos a largo plazo.

Compañerismo, el apoyo a las ocupaciones de ambos, y ser positivos con el desarrollo personal de cada uno y el de la pareja.

Los proyectos comunes, tiene que ver con hacer algo para compartir juntos la energía: desde regar y cuidar una planta, ir al cine o compartir un masaje.

No busques el control sino la fluidez, en general todo aquello que queremos controlar tarde o temprano se escapa como la arena entre los dedos, es saludable adaptarse al movimiento natural de las relaciones de pareja.