los expertos en tantra

Los “expertos” en tantra

Desde hace milenios y de manera constante la mayoría de las tradiciones han obviado el tema del erotismo y de la sexualidad. Otras, simple y lamentablemente lo han reprimido y lo han condenado sin eufemismos teniendo para con esta actividad solo palabras duras, gestos condenatorios y castigo para quienes se atrevieran a practicarlo, y sobre todo a gozar de él sin prejuicios ni culpa.

Pocas han sido las tradiciones y doctrinas que al tiempo que se ocupaban del espíritu humano consideraron que el goce sexual constituía una forma no menor de alcanzar un equilibrio, un ejemplo de ello es el tantra kaula. Pero lo más interesante de esta tradición tantra kaula es que predica el cultivo de la sexualidad dentro y fuera del acto sexual propiamente dicho y nos invita a vivir de manera erótica prácticamente todo instante.

La palabra tantra significa continuidad ininterrumpida y éstas continuidades ininterrumpidas operan según esta tradición en tres niveles: como base, como camino y como resultado:

En un primer nivel la continuidad ininterrumpida como base es nuestra mente, el yo, que provee continuidad a través de toda nuestra vida. Esta mente más sutil continúa incluso en la budeidad y proporciona la base para obtener la iluminación. Además, cada continuum, ya sea antes o después de la iluminación, es individual.

El segundo nivel de tantra como camino del continuum ininterrumpido se refiere a un método específico para convertirse en un buda, concretamente, las prácticas meditativas que involucran figuras búdicas. A este método a veces se le llama el “yoga de la deidad”.

El tercer nivel de tantra como resultante se refiere a la continuidad interminable de los cuerpos de un buda que alcanzaríamos con la iluminación. El ayudar a los demás requiere de cuerpos de conocimiento, sabiduría, experiencia y formas para adaptarse a todos los seres y a cada ocasión.

En resumen, el tantra consiste en una continuidad ininterrumpida de prácticas con figuras búdicas para purificar a nuestro continuo mental ininterrumpido de sus marchas pasajeras con el objetivo de lograr sobre esa base, el continuum ininterrumpido de los cuerpos de un buda. Los textos que abordan esos temas también son llamados “tantras”.

En europa y particularmente me referiré a Barcelona existen en la actualidad una pluralidad de propuestas acerca del tantra. De una filosofía en tanto visión del mundo practicada como culto oficial en el Tíbet hasta el año 1959 y en la India en secreto absoluto por cuestiones de persecución política, ingresa a Occidente como concepto que ha ido mutando en el imaginario popular hasta convertirse en cuasi sinónimo de sexo lento, con múltiples enfoques presentados al público en varios formatos: talleres, retiros, stage, y experiencias varias que de alguna manera prometen una elevación de la conciencia, un camino trascendental y/o espiritual.

Como resultado, algunos expertos en tantra llevan adelante en su objetivación del tantra una oposición radical entre el cuerpo y el alma e incluso muchas veces lo he podido apreciar en la práctica de los masajes tántricos (neo-tantra) donde observo una gran dificultad en integrar la energía erótica (la propia y la del otro).

El yo soy utilizado -proveniente de la New Age- justifica en un repetir compulsivo las mismas tonterías una y otra vez, para sostenerse en la comodidad de lo conocido, y es el mismo que durante siglos fue utilizado por los modelos teocráticos para mantener en la indignidad a los guerreros, a los parias, a los campesinos -en el Tíbet hasta 1959-. Sólo es cuestión de revisar fuentes confiables: el tantra promovió el no soy es decir, que al momento de nacer no soy nada. Con lo cual abrió las puertas al infinito potencial que existe en el hombre de ser lo que desee ser. La auténtica liberación. Hay una gran diferencia entre el yo soy ( new age) y el no soy nada…( tantra).

La noción de lo masculino y lo femenino en el tantra nace de la noción de sujeto construido en la cultura por lo tanto iguales entre sí: Lo masculino y/o femenino en el tantra no son energías metafísicas como lo entendió Jung –que buscaba equilibrar lo que él llamó ánima y ánimus- o físicas como lo entendió Reich (Reich, 1990) ni atributos biológicos, sino que son pautas o conductas que la sociedad reserva para uno u otro género y que un ser humano adopta balanceándose para uno u otro grupo de conductas de manera inconsciente y siempre a posteriori del nacimiento.

En fin, el tantra invita a buscar el equilibrio o la libertad de elección en cuanto a la realización de cada acto consciente. Y esta capacidad se da cuando se equilibran los aspectos masculinos y femeninos presentes en todos los seres con el fin de lograr armonía, equilibrio y estar así en posición de poder destruir en caso de que la situación lo requiera o crear si es oportuno, vencer por la fuerza -actitud que se atribuye típicamente a lo masculino- o por el amor, la seducción -actitud que se atribuye típicamente a lo femenino-.

Shakti, por otra parte, no es una forma metafísica de la consorte de Shiva, no es la convocatoria de fuerzas metanaturales o energías emanadas de otros planos sino la representación metafórica de la propia femineidad interna presente en todos los iniciados en el tantrismo de la escuela Kaula.

Es decir, en mi opinión las praxis actuales de tantra mantienen, sostienen y promulgan el llamado dualismo cartesiano es decir, una forma escindida o binaria de pensar la singularidad del sujeto humano. La vía “espiritual del tantra” en occidente a partir de Osho y sus seguidores organiza y legitima una moral moralizadora y se articula sobre una positividad espiritual y una negatividad carnal. Así dan cuenta de sus propios prejuicios y contradicciones, no sólo con respecto al tantra sino al sujeto y su infinito potencial en su desidentificación del yo.

Sobre todo estas propuestas han sido creadas con todos los tópicos de las últimas décadas sobre lo que se considera verdaderamente el pensamiento filosófico oriental y su práctica en la dicotomía alma-cuerpo, sus conflictos y contradicciones como la oposición: mente contra corazón, pensamiento contra acción, realidad contra deseo, lo práctico contra lo moral…lo femenino en polaridad a lo masculino y un largo etcétera.

Siguiendo en la misma línea se propone como objeto de consumo “la iluminación espiritual”, la salvación espiritual y verdades absolutas cuando en realidad éstos son procesos que no se producen en los talleres o en los stage, sino que requieren de una práctica y una vida consagrada a la meditación e introspección en su radicalidad más absoluta.

La praxis de masaje tantra que llevo a cabo desde hace ocho años privilegio el sentir táctil en la carne que somos. Entre el tacto, el movimiento y la respiración considero que se establece un vinculo que coloca la atención y la observación interior en este proceso vivencial, experencial, táctil. Nos quita del yo soy… nos descoloca, nos descubre en nuestro potencial.

Como resultado mi trabajo es apasionante y muy comprometido y está orientado por una posición ética radicalmente diferente en sus fundamentos a otras propuestas: el cuerpo y lo que puede un cuerpo, solo ese significante que implica lo espiritual, lo carnal, lo erógeno, el goce, las pulsiones, el deseo…el amor…y un largo etcétera.

“Nadie sabe lo que puede un cuerpo: en contra de todo lo predicado por San Pablo y sus secuaces, el cuerpo no es una cárcel sino un límite de carne y sangre abierto a la experiencia soberana de la libertad en la que el temblor angustioso de lo íntimo se une a la fuerza desbordante de la materia. Esta experiencia es trágica incluso en el coito y los orgasmos simultáneos porque la herida de la que nace no puede ser cerrada ni curada por ninguna compenetración total que procure la salvación, la iluminación…”

¿No buscamos acaso en la experiencia táctil del masaje acercarnos a la verdad sobre nosotros mismos? Ciertamente los masajes tantra como una praxis concreta permite un reencuentro con aquello que nos constituye como seres sexuados, singular, teniendo como vehículo la propia experiencia del sentir.

Bibliografía consultada y/o citada

https://studybuddhism.com/es/budismo-tibetano/tantra/kalachakra/kalachakra-una-practica-tantrica-budista

Gómez, O. R. (2017). “Análisis crítico del
Kularnava Tantra -Parte 1- Un prólogo viciado de sexualidad reprimida”
. Revista Científica Arbitrada de la Fundación MenteClara, 2(1), 114-141.
DOI: 10.32351/rca.v2.1.26

Padoux, André, El Tantra, la tradición hindú, Editorial Kairós 8ditorialkairos.com/files/archivos/tantra.pdf

Michel Onfray, Teoría del cuerpo enamorado: Por una erótica solar.

El tantrismo sufre en Occidente de una reputación injustificada de extravagancia y exceso, alimentada por una literatura que intenta sobre todo seducir al público antes que instruirlo realmente.

Padoux, André, El Tantra, la tradición hindú.

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