Los 3 guiones principales en la experiencia sexual

Los 3 guiones principales en la experiencia sexual


La sexualidad humana es un fenómeno diverso que ocurre en diferentes lugares físicos y contextos sociales, incluye una amplia variedad de actividades y diferentes personas la perciben de modo distinto. Un sujeto participa en la sexualidad con base en un conjunto complejo de motivaciones y organiza esa actividad con base en numerosos factores e influencias externos e internos.

Así, es poco probable que las herramientas y conceptos de una única disciplina será suficientes para responder todas o incluso a la mayoría de las preguntas que se podrían hacer sobre la sexualidad.

Es interesante el trabajo de Donald Mosher “Three Psychological Dimensions of Human Sexual Experience (1980, Universidad de Connecticut) en el cual presentó desde su punto de vista, los principales determinantes psicológicos individuales y diádicos de la experiencia sexual profunda.

Para Mosher una estimulación sexual efectiva es una función conjunta de la fusión entre la estimulación sexual física y la profundidad de la participación (de superficial a profundo) en la experiencia de contacto sexual. Señala, que la participación es un proceso psicológico complejo en el cual hay una interacción de emociones  (interés-emoción y disfrute-alegría) con cogniciones y acciones que se describen en 3 dimensiones.

Las emociones y la alegría amplifican para el autor el deseo sexual y son una fuente de placer sexual y  de significado, y están unidas a las dimensiones de participación preferida por la persona.

Los 3 guiones o dimensiones emocionales principales en la experiencia sexual son:

  • actuación sexual ( roles)
  • trance sexual, y
  • compromiso con la pareja sexual.

La participación en la representación de roles sexuales se profundiza a medida que la participación pasa de ser desinteresada a informal, rutinaria, extasiada y a profundidades extáticas. La percepción del rol sexual y las habilidades de los roles sexuales son necesarias para una actuación de roles sexuales involucrada, convincente y apropiada.

La profundidad de la participación con la pareja consta de seis niveles: (1) orientado al pasado, centrado en el ego, (2) orientado al presente, centrado en el ego, (3) orientado a sí mismo, centrado en la superficie, (4) orientado a la pareja, centrado en la superficie, (5) orientado a la pareja, centrado en el núcleo y (6) orientado a la unión, centrado en el núcleo.

Cuando la actuación sexual o roles es la dimensión preferida de la participación, el estado de ánimo sexual será lúdico con alta autoestima, el entorno será dramático y exhibicionista, las técnicas sexuales serán variadas, el estilo sexual será activo y expresivo, las fantasías contendrán una trama guionizada, y el sexo se concibe como una aventura o drama que conduce a la expresión extática involuntaria y el orgasmo en el que los participantes son hombres y mujeres prototipos.

Cuando el trance sexual es la vía preferida de participación, el entorno requiere libertad de distracciones, el estado de ánimo es relajado y receptivo, las técnicas sexuales enfatizan el ritmo repetitivo y sensual, el estilo sexual es pasivo y orientado hacia adentro, las fantasías son imágenes sensoriales sin escrituras y el sexo es concebido como un estado alterado de conciencia o un viaje que conduce a una intensa absorción en la sensación y el orgasmo con una conciencia desvanecida en la que la persona es transportada.

El trance sexual se mejora mediante procedimientos como los que se encuentran en la terapia sexual, la hipnosis y la meditación.

Cuando el compromiso con la pareja sexual programa la participación, entonces el estado de ánimo y el ambiente son recordatorios románticos del vínculo amoroso, las técnicas sexuales enfatizan besarse, abrazarse y el contacto cara a cara, el estilo sexual es afectuoso y mutuamente agradable. las fantasías son románticas, el sexo se concibe como una fusión amorosa.

La profundidad del compromiso con el compañero en un episodio particular, es una función de la fuerza y ​​la relevancia del vínculo entre los integrantes de la pareja.

Así, la plena satisfacción sexual sería el equilibrio de tres factores: el trance sexual, el papel representativo y el compromiso con la pareja.

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