Los masajes: contacto y gratificación


El placer experimentado durante los masajes nos permite profundizar y explorar la potencialidad erógena de nuestro cuerpo y una vez satisfecho presta un fundamento al poder, el amor, la creatividad y la concentración meditativa.

El masaje tántrico permite una forma de contacto gratificante y ayuda a la apertura del segundo chakra (ubicado entre el ombligo y los genitales) para ello se requiere un trabajo de movilidad de las caderas y del bajo vientre que apuntan a la apertura y estimulación y movilización de la energía de ésta zona.

Tanto en los masajes como en la actividad sexual interviene el cuerpo entero y son excelentes como forma de contacto y gratificación y no debemos desdeñar otros como los prolongados baños calientes, las duchas, la natación, todos ellos relacionados con el agua.

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