masajes

Los masajes reivindican el contacto con el cuerpo


En las últimas décadas se ha producido una creciente difusión de los masajes y del pensamiento Oriental en Occidente, lo cual ha traído consigo una suma de técnicas corporales que han despertado y avivado el interés por conocer y aprender esta sabiduría.

Estas diversas medicinas buscan cada vez con más énfasis integrar el cuerpo, proponen una visión más allá del fragmento funcional, ajeno a la unidad corporal y energética que caracteriza a la medicina ortodoxa.

Las medicinas llamadas alternativas en genral dan lugar a un Self holístico, activo y empoderado que se corresponde con valores contemporáneos de responsabilidad individual y de la autenticidad.

Podemos considerar el masaje como una medicina sagrada transmitida en templos budistas de Asia -como el masaje tradicional tailandés-, o una técnica psicofísica que ayuda a desmantelar la estructura corporal, mental y emocional que una vez construimos y a reemplazarla por otra más acorde con la potencialidad de nuestro ser.

Los masajes son el resultado de una nueva interpretación de la identidad occidental, caracterizada por un retorno hacia las fuentes internas de legitimación que marcan el imperativo de “escucharse a uno mismo”.

Una sesión de masaje se desarrolla de una manera secuencial y dinámica, con un ritmo pausado acompañado de una respiración consciente, con una presencia total en el aquí y ahora.

En la experiencia del masaje se establecer un diálogo interior entre la masajista y el receptor, que tiene como finalidad principal alcanzar el bienestar y restablecer el bienestar a través del equilibrio energético.

En general todos los masajes tántricos reivindican el con-tacto con el cuerpo, la vivencia del presente y la exploración de las sensaciones y emociones. El bienestar reinante en una sesión de masaje es compatible con las emociones que las técnicas de la masajista hace aflorar.

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