El mapeo de placer

“Mapea” tus zonas de placer


 

Ray Stubbs sugiere un excelente ejercicio de masaje para parejas que desean comunicarse mejor entre sí: El mapeo de placer.

El objetivo de “Mapeo de placer” es aprender cómo complacer mejor el cuerpo de tu pareja al solicitar retroalimentación verbal. Esta técnica de mapeo se ha integrado con éxito en terapias para personas con lesiones de la médula espinal. Pero no es específica para estos caso sino para  todo el mundo, pues todos tienen el potencial de crecimiento sexual a través de esta actividad lúdica.

Pautas del mapeo de placer

Este ejercicio de masaje comienza con un integrante de la pareja que descansa desnuda/o o casi desnuda/o sobre una cama o una camilla de masaje. El otro integrante es el “investigador del placer”. El investigador tocará una serie de lugares en el cuerpo del otro. En respuesta a cada toque, el destinatario comunica -por un número- el grado de “agradable o desagradable” de cada sensación.

Un rango entre ” +3″ y “-3″ y”cero” es neutral. “+1” es “Me gusta”. “+2” es “Realmente me gusta”. Y “+3” es “¡Oh, Dios mío!” -igual con los números negativos-.

Todo el cuerpo puede ser mapeado de varias maneras. El investigador generalmente comienza este ejercicio con caricias muy, muy ligeras. El que está tocando debe prestar mucha atención a las respuestas verbales de su compañero/a. Algunos investigadores incluso toman notas para que puedan recordar mejor los comentarios somáticos de su compañero/a.

El toucher puede mapear el cuerpo de su compañero/a con diferentes niveles de presión. Algunas personas apenas pueden sentir caricias ligeras, mientras que otras se retuercen en éxtasis con un toque de plumas.

El masajista  también puede variar la dirección del toque y también puede variar el tipo de contacto, por ejemplo, al amasar que se aplica al tejido es muy diferente al ligero raspado de las uñas. Algunos masajistas hacen usos creativos de aceites, cremas, polvos, plumas, seda o incluso vibradores.

La pareja deben tener claro que este es un ejercicio es de recopilación de información y que deben evitarse los impulsos para avanzar hacia el acto sexual. La conciencia que uno aporta a este proceso de mapeo puede convertirse en una parte de la historia compartida de la pareja.

Stubbs brinda dos pautas para este ejercicio:

  • En primer lugar, el dolor no es el objetivo de este ejercicio, por lo que cuando el investigador escucha números negativos, no debe repetir ese mismo tipo de contacto en esa misma área. Algunos practicantes del sexo sadomasoquista desearán hacer el ejercicio relacionado: mapeo del dolor. Los “toques”, en este caso, pueden incluir morder y usar pinzas para la ropa.
  • En segundo lugar, el investigador no debe buscar solo “más tres”. Este no es un ejercicio donde el objetivo es la excitación sexual. La intención aquí es recopilar información que informará el amor futuro.

El mapeo de placer generalmente comienza en la parte superior de la espalda, bajando del cuerpo a los pies. El destinatario se da vuelta y el mapeo se mueve desde los pies hacia arriba del cuerpo hasta la parte superior de la cabeza. Es muy común que los destinatarios se vuelvan más sensibles a medida que el ejercicio continúa.

En el mapeo de placer, la colocación de la atención, que por lo general se enfoca de manera vaga dentro de una corriente de pensamientos, se vuelve cada vez más centrada en el ámbito de lo físico.

Stubbs recomienda finalizar la sesión de mapeo con algunas caricias largas y sensuales por todo el cuerpo donde el receptor no evalúa las sensaciones, sino que simplemente disfruta el final de esta importante investigación.

Debido a que algunas parejas pueden estar unidas por años sin saber dónde se encuentran los estimulantes sensitivos de su pareja, Stubbs recomienda que su ejercicio sea una parte habitual de la relación de cada pareja.

Referencia: Stubbs, Kenneth Ray. La Guía Sensual del Amante. Tucson: Secret Garden Publishing. 1986. p. 35.

Déjanos un comentario!