oscar wilde

Oscar Wilde

Según Oscar Wilde existen dos clases de deseos de los sentidos, igualmente fuertes e igualmente imperiosos: uno es la pasión carnal, que prende en los órganos genitales y hace a los hombres semejantes a bestias; el otro, la fría sensualidad de la fantasía, la irritación cerebral que inflama la sangre más pura.

El primero, dice Oscar Wilde está en relación con la concupiscencia de la juventud, es embriagador como el vino nuevo, resulta natural a la carne, y se satisface tan pronto ésta ha obtenido su porción de amor y los receptáculos sobrecargados arrojan por fin la semilla que los desbordaba; a continuación viene esa languidez deliciosa que sigue al esfuerzo amoroso e invita a un sueño reparador.”

“El segundo prende en la cabeza; es efecto de la imaginación, es la lujuria insaciable, la mórbida avidez de una hambre jamás saciada. Los sentidos, como ocurría con Mesalina, buscan, sin dar reposo a la excitación, siempre lo imposible… las excitaciones de una imaginación lúbrica persisten aún después de la evacuación del semen…”

Oscar Wilde

Referencia: Teleny.

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