sexo tantrico

Sexo tántrico


En la experiencia sexual tántrica o sexo tántrico los cuerpos están relajados y abandonados, no hay resistencia a la energía sexual.

Se utiliza la respiración, la atención, el movimiento del cuerpo, la contracción de los músculos PC, los sonidos, el juego, la imaginación y la conciencia que mueve la energía sexual desde la genitalidad a la expansibilidad a lo largo de todo el cuerpo, volviéndose el cuerpo fluido, vivo y activo.

El contacto visual predomina en el sexo tántrico, lo que se llama “conexión del corazón” y mucha alegría, pueden haber pausas para el baile erótico, comer una fruta, cambios muy a menudo de posiciones, besos prolongados, abrazos y caricias, juegos eróticos que van desde los masajes sensuales a todos aquellos placeres sensuales que proporciona por ejemplo el placer de la piel (el tacto), el gusto o el olfato y que pueden incluir desde la búsqueda de una uva en un yoni o un caramelo en un pubis…dejar deslizar una fruta por la espalda de la pareja y cogerla con los labios…No existe la presión para el orgasmo y nadie quiere más excitación de la que hay. El único deseo es disfrutar de lo que esta pasando y estar totalmente presente en ella desde todos los sentidos.

En el sexo tántrico la experiencia sexual se potencia con respiraciones lentas y profundas desde el vientre y con exhalaciones a través de la boca, y a menudo con sonidos o un suspiro que da voz a la sensación que se está experimentando. El sonido es clave para la energía sexual en el tantra, pues el sonido es parte de los sentidos y con él se llena la sala de energía sexual, la pareja lo oye y se oye…

El sexo habitual es maravilloso, pero muchas veces tiene problemas para resistir la prueba de la habituación y del tiempo, ocurre que en el sexo tántrico sucede lo contrario, se hace más rico y creativo a medida que pasa el tiempo, porque la habilidad tántrica de poner en juego y centrar la atención en todos los sentidos, en la entrega, la comunicación en todos los niveles y la confianza para expresarse con la pareja, hacen de la experiencia única e irrepetible cada vez.

El Tantra es más que retardar la eyaculación

Aunque hasta hace unos años el sexo tántrico era un desconocido para gran parte de la población, hoy en día es un concepto al que todos nos hemos acostumbrado.

Para muchos el sexo tántrico es “eso de retardar la eyaculación”, aunque en realidad no saben ni de dónde viene esta corriente ni hacia dónde va.

Para las antiguas filosofías el sexo era mucho más que un acto satisfactorio o un acto reproductivo, para las filosofías orientales el sexo es otra de las vías que tiene el ser humano para conocerse mejor y expandir su conciencia.

En realidad el Tantra se extiende a muchos aspectos de nuestra vida diaria, no se centra únicamente en el sexo. El Tantra busca una unión entre el cuerpo y el espíritu, y el sexo no es más que una de las formas de conseguir esa unión.

De unos años a esta parte el estrés y el ritmo de vida que llevamos, siempre corriendo de un lado para otro y sin tiempo para dedicarnos a nosotros mismos ni para dedicarlo a los demás, ha hecho que cada vez exista más gente interesada en conocer técnicas milenarias que puedan ayudarles a serenar su ritmo de vida, a conocerse a sí mismos y a apreciar el valor de las cosas que verdaderamente importan.

Es precisamente ese mayor interés en una vida más sosegada y tranquila el que ha dado lugar a un auge en occidente de técnicas y filosofías que se aplican con éxito desde hace cientos de años en Asia, como ocurre con el Tantra y el Yoga entre otras.

Así poco a poco los que se han interesado por el sexo tántrico han descubierto que estas técnicas sirven para mucho más que para retrasar la eyaculación y es que el Tantra puede reportar muchos otros beneficios a nivel físico y psíquico.

M.J.

Inés Güell

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