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Una buena salud ¿es positiva para el sexo?


Ya no se trata de ir al gimnasio para estar más atractivo, sino para rendir mejor también en la cama. Tanto en hombres como en mujeres estar sanos y en forma repercute en una vida sexual más satisfactoria.

Incontables estudios han asociado el sedentarismo, la obesidad y el tabaquismo con mayor riesgo de disfunción sexual. Investigadores de Atlanta fueron más lejos y analizaron si el ejercicio regular mejoraba la respuesta sexual y la capacidad eréctil en una muestra de chicos jóvenes y sanos sin problemas sexuales.La conclusión fue, que los hombres entre 18 y 40 años que practicaban deporte y estaban en mejor forma física tenían erecciones más rígidas y declaraban tener más satisfacción en sus encuentros sexuales.No es que aumentara la libido, pues el nivel de deseo sexual era el mismo entre el grupo más deportista y el que lo era menos. Lo que mejoraba significativamente era la respuesta sexual. De aquí hay que extraer que cada persona es su propio control y que si alguien realiza ejercicio mejorará su rendimiento sexual particular.

Todo esto anterior es válido también para las mujeres, donde se relaciona la satisfacción sexual con la percepción de la propia imagen corporal y también hay motivos puramente fisiológicos pues el ejercicio mejora la circulación sanguínea en los genitales, aumenta niveles hormonales relacionados con la excitación. Además, facilita la activación de sistema nervioso simpático implicado en la respuesta orgásmica. Asociando el ejercicio físico en mujeres con un mayor deseo y respuesta sexual, la conclusión es clara: quizás el sexo es positivo para la salud, pero sin duda una buena salud es positiva para el sexo.”

Referencia: Pere Estupinya. La ciencia del sexo.Barcelona, 2013

La Terapia Sexual

La terapia sexual es algo totalmente normalizado en muchos países de Europa y América, aunque en nuestro país sigue siendo casi una desconocida y poca gente admite que acude a este tipo de terapias.

A las terapias sexuales pueden acudir tanto hombres como mujeres por su cuenta o como parejas. En realidad la terapia no es más que un conjunto de sesiones en las que los asistentes pueden aprender a mejorar la calidad de sus relaciones sexuales.

Uno de los primeros temas que se tratan son las disfunciones sexuales como la eyaculación precoz, las dificultades para conseguir una erección o la anorgasmia, para tratar de establecer si existe una causa física que las esté causando, y si fuera el caso derivar el asunto a un profesional médico, o si están causadas por problemas de origen psíquico como el estrés.

Muchos problemas relacionados con el sexo y la sexualidad que no tienen un origen físico están en realidad relacionados con nuestro entorno socio-cultural y nuestras creencias. En muchos casos ciertos problemas se solucionan con un mayor grado de información, pero en otros es necesario profundizar para encontrar el origen del problema.

En una terapia sexual los asistentes descubren técnicas para tomarse la sexualidad como algo natural y sano y para estar más preparados a la hora de dar y recibir placer y afecto.

Entre las habilidades que se pueden aprender en una terapia sexual se encuentra el desarrollo de habilidades sociales y de comunicación, nociones sobre anatomía y funcionamiento sexual, fortalecimiento de los músculos pélvicos, técnicas para aprender a controlar la eyaculación, técnicas para facilitar el orgasmo y nuevas habilidades sexuales entre otras.
El objetivo es que la persona aprenda a aceptar su cuerpo y su capacidad para dar y recibir placer, desarrollando expectativas realistas respecto a futuros encuentros sexuales.

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