Zonas de placer

Zonas de placer


Cuando el componente emocional es muy elevado, tocar, besar, lamer o morder cualquier parte del cuerpo puede traducirse en un estímulo sexual potente. Esto se debe a que toda la piel es una zona erógena si recibe el contacto de alguien que resulta estimulante, sexualmente atractivo y deseable.

Pero lo cierto es que ciertas partes de la piel son en particular sexualmente más sensibles. Estas áreas se llaman zonas erógenas y su sensibilidad se debe a la rica red de terminaciones nerviosas sensitivas que se encuentra en ellas. En un encuentro sexual o sensual los estímulos táctiles o bucales en esas zonas se convierten en estímulos eróticos de primer orden!

El descubrimiento y exploración de las zonas de placer de tu pareja debe ser cariñoso y amoroso nunca mecánico. Cada pareja deben tratar de descubrir todo lo posible sobre su propias zonas de placer y aprender las de su compañera/o.

También es importante descubrir cuales son las partes del cuerpo que experimentas más placer y estímulo al ser acariciadas y cuales te resultan desagradables o no deseadas.

Las posibilidades de acariciar y tocar sensualmente a otra persona son prácticamente ilimitadas en cuanto a la forma que pueden adquirir (yema dedos, palma, con el dorso, suavemente, en forma de pellizcos, jugando con alimentos) y el lugar corporal debe variar. El masaje tántrico es una posibilidad exquisita para descubrir el mapa de zonas de placer de tu pareja.

¿Qué juegos voluptuosos puede realizarse con los alimentos para activar las zonas erógenas y de placer?

Tantos como vosotros podáis imaginar! Algunos de ellos son:

Esparcir nata en distintas partes del cuerpo para luego lamerla e ingerirla.

Colocar una pequeña fruta (uvas, cerezas) o un trozo de alguna otra fruta como melón a la entrada de la vagina y comerla poco a poco.

Derramar miel sobre las nalgas y lamerla…

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